Arequipa

Los últimos mecanógrafos de la plaza España

14 de julio de 2019

A diario, en la conocida plaza España, ubicada en el Cercado de la Ciudad Blanca, un grupo de seis personas se dedica a un oficio que a pesar del paso de los años sigue vigente. Son los integrantes de la Asociación de Mecanógrafos de la Plaza España. Su herramienta esencial para trabajar es una máquina de escribir, en la que redactan todo tipo de documentos administrativos: constancias de trabajo, contratos de alquiler, notificaciones, transacciones vehiculares, entre otros.

Por: Gustavo Callapiña D.
Fotos: Jorge Esquivel G.

En estos tiempos, en los que el contar con un celular, o saber utilizar una computadora para realizar cualquier documento o trabajo, los mecanógrafos de la ciudad aún tienen trabajo, ya sea por lo económico de los precios que cobran por cada escrito, que no pasa por lo general de una moneda de cinco soles, o por la facilidad de ir y salir del apuro con ayuda de uno de ellos, que sabe encajar las palabras correctas y de manera precisa.

Hernán Layme Bautista es uno de ellos. Tiene 62 años e inició en este trabajo en el siglo pasado, cuando la Corte Superior de Justicia se ubicaba en la calle San Francisco. Ingresar a este mundo, no le fue difícil. Había estudiado en el colegio Juan Manuel Polar, allí le enseñaron mecanografía. Uno de los primeros trabajos que tuvo fue en una empresa del Parque Industrial en la década de los 80. Ganaba cincuenta soles al mes por aquellos años y cuando decidió dedicarse a la mecanografía, por el año 1985, llegó a ganar unos 200 soles al mes, tres veces más de lo que ganaba como empleado de una empresa, así que decidió dedicarse a este oficio en el que está cerca de 29 años.

“Yo inicié junto a unos amigos en la calle San Francisco. Era una ruta por donde pasaba todo el mundo y la gente se concentraba. En esos años éramos seis en ese punto y había otro grupo en la Plaza de Armas. Ya luego cuando se inauguró la Corte Superior de Justicia de Arequipa aquí seguíamos trabajando abajo y junto a dos de mis compañeros nos vinimos acá para juntarnos con otro grupo, llegando a ser 12 las personas que trabajamos en esta plaza”, nos cuenta Layme.

Una de las satisfacciones que le ha traído este trabajo, es el de haber brindado una solución a las personas que fueron a buscarlo para que les redacte algún documento. «Es un oficio tranquilo», nos dice, le ha permitido acercarlo más a aquellas personas que como él, son del pueblo, y que siempre que se le acercaban estaba presto a brindarles un apoyo.

Claro está que los problemas siempre existen en cualquier lugar, y para él y sus compañeros no fue la excepción. Durante la gestión de Sebastián Fernando Ramírez Alfaro (1993 -1995) como alcalde de Arequipa, los policías municipales los desalojan constantemente de la plaza España, ya que eran considerados como informales.

“Cuando no teníamos autorizaciones éramos constantemente perseguidos por la policía municipal, teníamos que huir como si fuéramos ladrones y muchas veces en esa correteadera nos caíamos”, rememora don Hernán. Para ponerle fin a esta situación, decidieron formalizarse. Crearon la Asociación de Mecanógrafos de la Plaza España y la registraron ante la Municipalidad Provincial de Arequipa. Eso les dio una tranquilidad que mantienen hasta hoy, de no ser desalojados de la plaza convertida en su lugar de trabajo.

En pleno siglo XXI, contar con una máquina de escribir y utilizarla puede ser vista por muchas personas jóvenes como una extravagancia. Algo fuera de lo que te dictan los spots comerciales de estar siempre a la moda, con lo último que salga.

Algunas personas extranjeras que deciden visitar Arequipa, y se topan con los mecanógrafos de la ciudad, se quedan sorprendidas de que sigan usando este artefacto y que en sus países son considerados como herramientas obsoletas. A manera de broma Hernán Layme y sus compañeros les contestan que esa máquina que cargan a todo lado, ha sido declarada como patrimonio de Arequipa.

Conscientes de que el masivo uso de las computadoras para realizar casi cualquier documento, y que a su vez también ha ocasionado que algunas de las personas las prefieran, don Hernán y sus compañeros, en sus ratos libres que tienen de lunes a sábado han pensado en comprarse unas laptops.

“Creo que paulatinamente la máquina de escribir va a desaparecer, por eso junto a los seis compañeros que aún trabajamos aquí estamos pensando en comprarnos al otro año nuestras laptops para venir a trabajar y estar acorde con la tecnología”, nos comenta.

Ellos tampoco quieren quedarse fuera del mundo tecnológico.

 

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