Matrimonio: hasta que la muerte los separe… o el Tribunal lo disuelva

Para contraer matrimonio religioso no solo se necesita ilusión, sino de mucha responsabilidad, para asumir el reto, ya que la unión será para toda la vida. Pero qué pasa en aquellos casos que de la noche a la mañana, ella resulta embarazada y los padres los obligan a casarse, sin tener idea “a lo que se están metiendo”. Aunque no lo crea, esta es una de las causales que pueden ser motivo para disolver el matrimonio religioso.
Por: Roxana Ortiz A.
En Arequipa en el año 2017 se celebraron 1994 matrimonios religiosos, tanto en la ciudad, como en las provincias de Caylloma e Islay. Pero han sido 61 los pedidos de la anulación de este compromiso los que han llegado al Tribunal Interdiocesano, buscando su anulación, de los cuales casi todos, han sido debidamente sustentados y se les concedió la gracia de la anulación.
El 80% de las solicitudes fue por “Falta de Discreción de Juicio”, o simplemente “no sabían en lo que se estaban metiendo”, explica monseñor Javier del Río Alba, arzobispo de Arequipa.
“Nadie debe llegar al matrimonio religioso sin saber de lo que se trata, no puede ser obligado y tampoco engañado. Al matrimonio se debe llegar debidamente consciente del paso que se va a dar, porque de lo contrario después no habrá marcha atrás”, explica monseñor; pero, y qué pasa con aquellas parejas que de alguna manera fueron “obligadas” a dar ese paso.
La Iglesia católica conociendo de esos casos, también ofrece soluciones a lo que se denomina “disolución”, o Declaración de Nulidad Matrimonial; de ninguna manera divorcio y se da a través del Tribunal Interdiocesano, cuyos integrantes evalúan si es que se han cumplido o no los requisitos para la validez del matrimonio.
CAUSALES DE LA ANULACIÓN
Una de las causales para que el matrimonio religioso sea considerado no válido, es que los contrayentes sean menores de edad; que hayan estado casados antes por la Iglesia, que uno sea un sacerdote y que no cuente con la dispensa para casarse o un religioso que cuente con los votos, o finalmente que una de las personas no tenga la capacidad psíquica para cumplir con los deberes del matrimonio.
Otro hecho por el cual se puede anular el matrimonio o declararlo no válido, es cuando la unión no se haya realizado en libertad, se haya hecho bajo coacción psicológica o física, por ejemplo si es que la joven quedó embarazada y es obligada por los padres a casarse o si el joven que embarazó a su pareja por temor a represalias decide casarse.
Si cuando toman la decisión de casarse, uno de ellos le dice una mentira respecto a quién realmente es, si se casó por una cualidad que pensaba que tenía pero que al final resultó en un engaño, también puede solicitar la anulación, explica monseñor Del Río.
“Si no va bien me divorcio, cuál es el problema”, se ha escuchado infinidad de veces a jóvenes antes de contraer matrimonio. Cuando el sacerdote le recuerda en la iglesia que su unión es indisoluble y que estarán unidos para toda la vida, hasta que la muerte los separe, además de aceptar los hijos que Dios mande; cuando dice SÍ acepto, pero en su corazón no lo desean. Muchas veces allí recién comienzan a analizar el paso que están dando, lo que para muchos es demasiado tarde.
Pero también hay una solución, porque pueden argumentar que “no sabían a lo que se metían” y se trata de aquellas personas, que no han estado cerca de la Iglesia, que no practicaban activamente la religión, que nadie se lo informó, que no recibió las charlas prematrimoniales, entre otros. Hay muchas razones que argumentar, pero TODO TIENE QUE SER DEBIDAMENTE PROBADO, es decir deberán acreditar con pruebas que lo que argumentan es verdad y eso lo pueden hacer a través de testigos.
CÓMO SE REALIZA EL PROCEDIMIENTO
En la Ciudad Blanca se encuentra el Tribunal Interdiocesano, que ve los casos en una primera instancia de Arequipa, Puno, Moquegua y Tacna, donde la pareja o uno de ellos presenta la solicitud de anulación de la unión. El proceso es igual que en un tribunal civil, se envía la solicitud al Vicario Judicial y si este ve que está debidamente sustentado y las causales son válidas, de inmediato lo pasa al Obispo y lo puede disolver en menos de un mes.
Hay casos más complicados, donde no se reúne las pruebas suficientes, no hay los testigos o una de las partes no está de acuerdo, entonces se sigue todo un proceso que puede durar más de un año.
Recuerda monseñor que es conveniente tener abogado, pero no obligatorio, porque es un proceso donde participan las dos personas, además del Juez, el Promotor de Justicia, que es quien acompaña todo el proceso y verifica que se lleve conforme a derecho y también un Defensor del Vínculo, que hará lo posible para que no haya disolución.
El abogado debe haber sido capacitado para ejercer la defensa. El prelado explica que se hizo un diplomado en Derecho Matrimonial Canónico y se capacitó a 20 defensores, de los cuales activos participan unos 8. Ellos tienen el compromiso que si una persona no puede contratar sus servicios, debe ser patrocinado gratuitamente, como el “defensor de oficio”. Esta defensa la ejercen por turnos.
También participan en el proceso tres psicólogos que actúan como peritos del Tribunal, debidamente capacitados, en cuya evaluación también se ampara para tomar una decisión final.
Como cualquier otro juicio, este también tiene un costo y según el arzobispo, se han rebajado las tarifas, incluso más allá del promedio nacional. Si es que se ve que una de las partes no tiene los medios económicos suficientes se les hace una rebaja considerable o simplemente no se les cobra por el procedimiento.
“Lo que debe quedar claro, es que ningún matrimonio que sea considerado válido por el Tribunal, podrá luego ser disuelto. Solo hay un caso en donde el Papa puede disolverlo y es cuando no se haya consumado la unión, es decir que no se hayan producido las relaciones sexuales”, explicó.
En el año 2017 ingresaron a primera instancia 61 casos, de los cuales se resolvieron 53, de ellos a favor de la nulidad fueron 45. En segunda apelación fueron 8 y 7 se resolvieron a favor. En lo que va del año y hasta el 30 de setiembre, ingresaron 32 casos, de los cuales 6 se han concluido, pero se espera hasta fin de año por otras solicitudes, pero que no superarían en cantidad a los del año pasado.
TRABAJO POR HACER
Como el 80% de los casos de matrimonios se han dado por “Falta de Discreción de Juicio”, el obispo arequipeño está trabajando en una norma, mediante la cual la preparación para el matrimonio no sea solo de dos a tres charlas previas a la unión, sino que sea una preparación de más de 20 capacitaciones.
Esta norma está ya a punto de ser aprobada y al próximo año podría ponerse en práctica en las parroquias, aunque hay algunas donde ya se está trabajando como piloto. Es decir que si salió embarazada y no recibió la capacitación, no habrá nada que hacer y no podrá casarse, sino hasta después de recibir las charlas o finalizando el embarazo.
Pero como siempre hay alternativas, estos cursos se dictarán en las parroquias y puede adelantarse a recibirlos, sin siquiera tener novio o novia, ya que les darán un certificado y solo cuando decida contraer matrimonio, tendrá una entrevista con el sacerdote que evaluará su capacitación.
Ya se han adelantado sobre el tema y en las charlas para la Confirmación, se les viene capacitando a los jóvenes y adolescentes sobre la responsabilidad del matrimonio, la educación sexual, la crianza de los hijos, entre otros. Estas charlas duran dos años y hay que cumplirlas obligatoriamente si se decide recibir la Confirmación.
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