Matrimonio versus separaciones

El divorcio bordea el 50% según registros de la Municipalidad Provincial de Arequipa
Por: Roy Cobarrubia V.
Mi padre solía decir, cada vez que de niño su hijo sufría un accidente, como caer de la bicicleta: “No pasa nada, peor es casarse”. La frase, era una especie de advertencia para decir que el matrimonio era mucho más doloroso que hacerse una herida en la pierna o en el brazo, sin embargo su primogénito 25 años después se casó y pasó a formar parte de los 2 mil 372 matrimonios que se han celebrado en la Municipalidad Provincial de Arequipa. Ahora bien, las cifras de la entidad municipal dan cuenta que efectivamente vale más un dolor en el brazo que el mismo casamiento pues las estadísticas arrojan que cada vez menos personas tienen hijos y que el nivel de separaciones bordea el 50% en comparación a los casamientos.
Y es que es una reciente data otorgada por Tula Benavente, encargada de Registro Civil del ayuntamiento provincial de Arequipa, indica que existe un interés importante por las nuevas parejas en casarse pero que la separación está a la vuelta de la esquina.
En el 2015 el número de matrimonios llegó a 502, mientras que en el 2016 creció a 587, en el 2017 a 605, y en el 2018 a 678 matrimonios civiles. Benavente señala que en la mayoría de casos se trata de ciudadanos que oscilan entre los 25 y 45 años, algunos aparentemente enamorados y cegados por el amor y la juventud, y otros que en camino a la formalidad dan el paso decisivo al tener hijos y haberse saltado algunos pasos del casorio y de la castidad marital.
“Lo que pasa es que el matrimonio civil permite en algunos casos consolidar a la familia. Muchos de ellos ya conviven y tienen hijos, incluso la mayoría de matrimonios registrados se dan en agosto, fecha en que la municipalidad otorga algunos trámites gratuitos a los cónyuges para que logren casarse. Pero por el otro lado existen parejas que se casan muy jóvenes y suelen ser en muchas ocasiones los que terminan por una separación”, dice Benavente.
Aparentemente, la facilidad en el trámite y la rapidez con que se logra la unidad conyugal atrae a los ciudadanos a que tomen tamaña decisión, quizás la más difícil e importante de sus vidas.
Sin embargo, aunque el número de matrimonios ha crecido considerablemente, los matrimonios no han logrado consolidarse y llegar al éxito de una unión conyugal: los hijos. Pues según el Registro Civil del ayuntamiento provincial de Arequipa las cifras se reducen considerablemente desde hace cuatro años: en el 2015 la cifra de registros de bebés llegó a 5 mil 100, cifra récord; en el 2016 a 4 mil 752 niños; en el 2017 a 4 mil 30, y en el 2018 a 3 mil 100 infantes.
¿Por qué pasa ello?, pues según la encuestadora Datum Internacional las mujeres tienen por estos tiempos otras aspiraciones y en lo último que piensan es en tener hijos.
“La peruanas desean viajar, tener un negocio propio, estudiar, capacitarse, terminar su carrera y tener un trabajo. Nótese que aparte de la actividad de esparcimiento/ocio representado en su deseo de viajar, sus deseos se enfocan en temas relacionados a su crecimiento y realización personal y desarrollo profesional. Importante resaltar que entre sus expectativas de vida para los próximos dos años no mencionan casarse/tener pareja y tampoco tener un hijo. Las más jóvenes (18 a 34) piensan en estudiar, terminar su carrera, tener una casa propia y un trabajo. Las adultas (35 a 54) planean viajar, tener un negocio propio y aspiran a que sus hijos estudien o tengan una carrera. Las mayores (55 a +) planean viajar y ampliar o remodelar la casa”, señala la indagación publicada en el 2018.
Por otro lado, a diferencia de la cifra de matrimonios registrados parece ser que el nivel de consolidación de las parejas es relativamente bajo, pues los procedimientos no contenciosos de separación convencional y divorcio, según la comuna provincial de Arequipa, se encuentran entre el 45 y el 50% en relación a los casamientos. Por ejemplo, en el 2015 la tasa de separaciones llegó a 376, en el 2016 pasó a 360, en el 2017 a 337, y en el 2018 a 303.
Las separaciones de acuerdo al psicólogo y psicoterapeuta de parejas, Manuel Saravia Oliver, director del Instituto Guestalt de Lima, se dan en muchos casos porque las parejas son jóvenes o no mantienen un nivel de comunicación adecuado.
«Todas las parejas en algún momento de sus vidas atraviesan por una crisis que puede poner en riesgo la estabilidad de su relación. Es un proceso normal y natural, sin embargo, el problema se da cuando la pareja no sabe cómo manejar el problema y pierde la capacidad de autorregularse y puede terminar en situaciones de violencia física o psicológica», dice.
En el Perú según las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) son 70 mil parejas que se casan a anualmente pero cada año se divorcian 15 mil. Es necesario señalar que según la ley para un divorcio de mutuo acuerdo, que son los registrados en la comuna de Arequipa, se exige: dos años como mínimo de casados, partidas de matrimonio y de nacimiento y títulos de propiedad.
En el otro lado, en el matrimonio religioso, pese a lo complicado, tedioso e insoportable hasta el hastío del trámite, las personas optan por casarse de esta manera. Según datos del Arzobispado de Arequipa en el 2015 se casaron 2 mil 383 personas por esta vía, en el 2016 un total de 2 mil 806, y en el 2017, mil 994 casamientos. Aunque las cifras son ostentosas es necesario señalar que lograr la nulidad del matrimonio católico, al igual que para lograrlo, es un proceso complicadísimo de tiempo, y de mucho costo.
Para iniciar una demanda de nulidad hay que acudir al tribunal eclesiástico de la diócesis donde se celebró la boda, esperar a que un perito en derecho canónico realice una primera orientación sobre la viabilidad de emprender el procedimiento. Pasar a un tribunal de primera instancia y esperar aproximadamente dos años. Además las causas deben ser adecuadamente sustentadas, las más comunes son inmadurez o dependencia psicológica de uno de los cónyuges al padre, la madre o amigo y la exclusión de las características esenciales del matrimonio como la fidelidad, la indisolubilidad o la procreación.
¿Peor es casarse?, pues no, solo hay que tener madurez y tener en cuenta que un matrimonio es para toda la vida.
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