Mayoría de recluidas en penales es por tráfico ilícito de drogas

Ellas trabajan en los talleres mientras van purgando sus condenas en el Penal de Mujeres de Socabaya. El 97% de las internas están recluidas por tráfico ilícito de drogas.
No todas las madres de Arequipa celebrarán su día en el calor de su hogar y acompañadas de sus seres queridos. Más de un centenar de ellas lo hará tras las rejas, purgando el encierro por sus errores cometidos.
Después de muchos años vimos a Lady Torreblanca Torres en pantalla gigante, dando su testimonio de vida en prisión a escolares arequipeños. Ella recordó cómo llegó al penal de mujeres de Socabaya donde purga condena por el delito de parricidio.
En agosto de 2012 ella asesinó a su esposo de un disparo en el corazón. Entre lágrimas contó que su vida en pareja había sido siempre un infierno, y cansada de tanto abuso se desencadenó otra etapa de su tragedia.
Ella al cometer el delito estaba embarazada y siguió el proceso judicial en arresto domiciliario. Luego de ser sentenciada fue recluida en prisión. Ahora, tras las rejas, dice ser consciente de su error y lo difícil que fue dejar a sus hijos.
Para mujeres como Lady los días no son fáciles en el penal. Si bien el 80% participa en algunos talleres para aprender un oficio en manualidades, confecciones, tejidos en alpaca, entro otros, los días de encierro son una lucha constante contra la tristeza, el olvido e incluso la culpa.
El director regional sur del Instituto Nacional Penitenciario (Inpe), Edwin Salazar, señaló que la producción de las mujeres es destinada a empresas que hacen los pedidos y los bazares de la institución, cuyos ingresos son revertidos en parte a las reclusas.
El 97% de las mujeres recluidas cumplen penas por traficar con drogas, otras por cometer estafas, parricidio. A diario lamentan haber elegido el mal camino y son conscientes de que están pagando por sus errores.
Edwin Salazar señala que en el penal de mujeres de Socabaya hay 169 internas, la mayoría madres, se vieron forzadas a abandonar a sus hijos por su encierro. Las edades de ellas fluctúan entre los 18 y 70 años. Las más ancianas tienen un cuidado especial, considerando que el hacinamiento es menor al de los varones.
En el penal existe un área especial destinada a las madres con hijos. Actualmente en el pabellón hay 8 mujeres con sus respectivos vástagos. Cuando los menores cumplan los 3 años obligatoriamente deben abandonar el recinto. Son entregados a una familiar o en caso de no contar con ninguno son puestos a disposición del cuidado del Estado y llevados a un albergue.
Para Lady y las otras internas lo más difícil de estar privada de su libertad es dejar su vida afuera, principalmente sus hijos, que crecerán sin la protección y el amor de una madre.
Otro drama de los hijos es ser estigmatizados por la sociedad, cargando la vergüenza sobre sus hombros, por causa de una madre o el padre sentenciado por un delito. “La familia es la que más sufre”.
Dato:
Las madres del penal arequipeño fueron agasajadas el viernes por el Inpe. En esta significativa fecha ellas valoran más la presencia de la familia, muchas olvidadas, añorando el abrazo de un ser querido en el segundo domingo de mayo o en cualquier día de visita.
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