Niños y ancianos en abandono protagonizaron nacimiento en vivo

Niños y ancianos sienten más la nostalgia de la Navidad, principalmente aquellos abandonados por sus familias.
Francisco de apenas 5 meses de edad asumió el rol de Jesús, un menor abandonado por la madre que lo engendró y que en esta oportunidad representó este papel.
La Virgen María fue representada por una integrante del Hogar de María, en donde se refugian aquellas mujeres que han sido víctimas de violencia, pero que necesitaron huir de su casa para salvar su vida y de sus hijos. San José fue representado por un integrante del albergue de Chilpinilla, a quien también su familia abandonó debido a que no pudo afrontar los problemas de salud mental. A ellos se unieron personas de extrema pobreza y que a diario se alimentan en el comedor San Martín.
Este Nacimiento en vivo también tuvo a los clásicos acompañantes del pesebre. Niños vestidos con disfraces de vaquita, cordero y burro. Así es como celebraron en la Beneficencia Pública de Arequipa el Nacimiento de Jesús.
Todos habían preparado sus villancicos para alegrar la representación, niños y adultos entonaban con algarabía las melodiosas canciones que hacen recordar la unión familiar cada fin de año, el compartir entre padres e hijos, entre hermanos, que estas personas probablemente no lo hagan nunca más.
Los directivos de la Beneficencia ofrecieron una chocolatada que disfrutaron con la inocencia de quienes habitan el albergue de Chipinilla, que en su mayoría tienen un vacío en sus mentes que felizmente los hará extrañar menos a una familia que no los quiso.
Todos terminaron con sus regalos bajo el brazo. Los niños retornaron a los ambientes donde pasan los días, para disfrutar de los juguetes recibidos, para luego continuar con la rutina diaria. Todos esperan algún día estar alrededor de una mesa, con alguien que les asegure protección y sobre todo les brinde un abrazo cálido y lleno de amor.
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