Obra periodística de María Nieves y Bustamante en libro
2 de enero de 2017

Toda la actividad periodística que tuvo María Nieves y Bustamante a lo largo de su vida, en artículos religiosos, semblanzas, artículos literarios, crónicas y hechos del acontecer arequipeño, su obra histórica patriótica, ha sido reunida en un libro que estará al alcance de todos los arequipeños.
Por Roxana Ortiz A.
Fue una carta que enviara a su padre, quien en esos momentos estaba en la ciudad del Cusco, la que iniciara la larga relación que tuvo la autora del libro: “Jorge, el hijo del Pueblo”, con los medios de comunicación de la época, como el diario El Pueblo, único sobreviviente a los diarios de ese entonces. La revista Ecos del Misti, los diarios La Bolsa, La Opinión, El Deber, La Libertad, El Bien Social, El Perú Ilustrado, La Opinión, también fueron depositantes de la letra de la escritora.
“Antes que encontráramos por casualidad un baúl en la casa de mi padre, ni nosotros que somos sus familiares más directos, teníamos idea de cuánta había sido la producción literaria que había realizado María Nieves, por eso es que decidimos rescatar toda esa documentación, que seguramente gran parte ya se ha perdido”, dice don Alberto Corrales Nieves Lazarte, sobrino nieto de la escritora Arequipa.
El encargo de rescatar la obra intelectual se la dieron al Fondo Editorial de la Universidad San Pablo, que ha dado a luz un libro con más de 500 páginas con los artículos que escribió María Nieves y que fueron publicados en los medios de comunicación de ese entonces, no solo referidos a la historia como la Guerra con Chile, en la que tuvo directa y amplia participación, sino también del acontecer diario, como el terremoto del 13 de agosto de 1868 y que destruyó gran parte de la ciudad.
La mayoría de sus artículos están referidos sin embargo, a la vida religiosa, principios que defendía con todo y ante todos, ya que llegó ser hasta Dominica Seglar, como lo fue Santa Rosa de Lima, a quien seguía devotamente.
“Esta recopilación nos abre una ventana al pensamiento y visión de la autora sobre la situación social, cultural, política y religiosa en las postrimerías del siglo XX. A través de estos trabajos podemos rescatar características de la sociedad arequipeña, como lo son su espíritu patriótico y combativo, no solamente en defesa de lo justo, sino en defensa de la vida y la búsqueda de la verdad, sino que permiten conocer además, a la María Nieves periodista”, aseguran José y Enrique, los otros entusiastas nietos sobrinos.
En este libro se establece definitivamente la fecha de nacimiento de María Nieves como el 12 de abril de 1862, en una casa de la calle San Pedro 102 del Cercado de Arequipa, que alquilaba su padre Emilio Nieves, farmacéutico y luego comerciante. Su madre Manuela, se dedicaba a las labores del hogar. Fue la mayor de otras tres jóvenes: Celia, Libia y Zara, todas llevaban como primer nombre María, ante la promesa hecha por sus padres por la muerte de su primera hija.
De acuerdo a diversos autores de la época, hubo algunos hechos que marcarían definitivamente la personalidad de María Manuela, como fue la revolución de Arequipa, tres años antes de su nacimiento, quien creció oyendo los relatos de los testigos y sobrevivientes. Poco tiempo después la Revolución de 1867, ambos acontecimientos de contenido religioso, formarían parte de la niñez y su juventud.
Otro hecho que habría tenido relevancia en su vida fue el terremoto de 1868 y que dejó gran parte de la ciudad destruida, además de la llegada del ferrocarril que produjo un cambio sustancial en la Arequipa de entonces.
Narra así por ejemplo el terremoto de 1868: “Eran las cinco de la tarde del 13 de agosto de 1868. Era esa hora en que el sol cansado sin duda de su larga peregrinación, desciende a ocultarse en el Occidente…. Arequipa, la ciudad más fuerte del Perú estaba en perfecta calma. Sus habitantes, abandonando el trabajo, buscaban en sus hogares, los goces que proporcionan, las dulces intimidades de la familia”.
“De improviso un estremecimiento de tierra puso en alarma a toda la población. Las calles se llenan de gente, y se dejan oír gritos de “Misericordia”. Más el movimiento no calma, lejos de eso, cada vez es más fuerte, sube por grados, aumenta por instantes, se precipita, ya no es posible tenerse en pie… Una nube de polvo intercepta los rayos solares y nos deja envueltos en la más profunda oscuridad. Nada se ve. El terror ha enmudecido todas las gargantas, y el polvo ciega y asfixia. Entre tanto, mil dolorosas escenas pasan desapercibidas.
“Acá uno ha sido aplastado por los escombros, allá una mujer espira completamente destrozada; en un lado uno agoniza bajo una pared desplomada; y en el otro una madre corre a buscar a su hijo que quedó en la cuna y al salir con él en brazos se desploma la habitación y (ilegible) abrazada al inocente niño…”.
Como se señala párrafos antes, cuando contaba con 18 años, acudió junto a su madre y hermanas a una multitudinaria ceremonia fúnebre en honor a Miguel Grau, a unos días de su muerte que se hizo en la Catedral. Quedó marcada por lo vivido, aparte que habían colaborado estrechamente con los patriotas, en la atención de heridos y proporcionar alimentación a los combatientes.
Es por ello que decide narrar a su padre este homenaje, quien se hallaba trabajando en el Cusco, y que luego fue publicado el 20 de octubre de 1879, como “Carta escrita por una niña de esa, a su padre residente en esta ciudad” en Noticias de Arequipa.
“… Nunca, se han visto en esta, funerales como los de Grau. Ya sabes que en materia de funerales, pocas ciudades rivalizan con Arequipa…”, continúa en una extensa y descriptiva carta en la que narra con lujo de detalles cómo se había arreglado la Catedral ese día y todo lo que contenía.
“…Al despedirse el Deán intentó pronunciar un discurso; pero el llanto se lo impidió. El Prefecto que tanto esfuerzo había hecho, no pudo pasar por esta nueva prueba… y antes que su pecho estallase, se arrojó en los brazos del Deán, derramando un torrente de lágrimas”, describe el drama que vivió la población en general, luego de conocerse la muerte del héroe nacional.
“Nunca un duelo ha sido tan verdaderamente nacional, como el presente. Todos son de apariencia, este es del alma. Siento no poder referirte todas las escenas que presenciamos. Basta decirte que para distraer del pesar, ha habido necesidad de una procesión cívica, de la que te daré cuenta en el otro correo. No creas que por eso hay desaliento, al contrario nunca he visto a Arequipa, más decidida pelear y a vencer…”.
LEGADO DEL PATRIMONIO
Junto a los documentos que se ha podido encontrar, la familia de María Nieves conserva una gran cantidad de recuerdos, muchos de ellos ligados a la religiosidad, como estatuas de vírgenes o de Cristo que fueron traídos de otros países, valiosas piezas de arte que están buscando ser entregadas a una institución que se haga responsable de ellas.
Lamentablemente han tenido una mala experiencia con quienes administran el Museo Histórico Municipal, ya que no solo se han perdido documentos valiosos, sino la Medalla de Oro que le fue entregada a la escritora y otros bienes, como un valioso Rosario de Cuentas de Nácar de gran tamaño y que ha sido remplazado por otro sin ningún valor.
Según cuentan los sobrinos nietos, el Rosario pasó de generación en generación, debido a que por su belleza y tamaño, era prestado para la celebración de bodas no solo de la familia, sino de importantes personajes arequipeños. Nadie les da una explicación al respecto.
Pero mientras tanto, quien desee conocer de cerca el legado de la autora de “Jorge, el Hijo del Pueblo”, puede adquirir el libro sobre la Obra Periodística en la Universidad San Pablo y conocer a través de los relatos, cómo era la ciudad de ese entonces y el pensamiento de la época.
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