Arequipa

Operación Sonrisa: reconstruyendo sueños

27 de agosto de 2017
Operación Sonrisa: reconstruyendo sueños

La misión médica de especialistas que operan gratuitamente a personas con labio leporino y paladar hendido llegó esta semana a la ciudad para devolverles la sonrisa a 47 niños y adolescentes. Aquí la historia de algunos padres y su lucha constante por dibujarle un mejor destino a sus hijos. 

Por: Elizabeth Huanca U.

Fotos: Jorge Esquivel Z. 

 
Gloria Oviedo ha luchado casi toda su vida por dibujarle una mejor sonrisa a José, su tercer hijo. Él nació con labio leporino bilateral y paladar hendido. Estas son malformaciones genéticas que afectan a uno de cada mil niños nacidos en el mundo. 
 
El caso de José era complejo. La fisura que tenía en el paladar llegaba hasta la campanilla. A Gloria nunca le dieron una razón por la que su niño vino al mundo así. Ella tuvo mellizos. El hermano de José, Frank, nació “normal”. 
 
Al momento, no hay explicación médica certera del por qué una persona nace en estas condiciones. Al año se estima que alrededor de 2500 menores nacen con una de estas malformaciones. 
 
La deficiencia de ácido fólico durante el embarazo o la mal nutrición de la madre podrían ser algunas de las causas, refiere Claudia Toledo, directora ejecutiva de Operación Sonrisa en el Perú. Esta es una misión médica que desde hace doce años llega a la ciudad para ayudar y operar de forma gratuita a niños y adultos que nacieron con labio leporino y paladar hendido. Al momento, el grupo humano ha devuelto la sonrisa a más de 500 personas en la ciudad. Esta semana, estos especialistas nuevamente arribaron a Arequipa para dar sonrisas de esperanza a 48 niños y adolescentes. Más de 100 pugnaron por un cupo. 
 
LA LUCHA DE UNA MADRE
José ha sido operado casi diez veces en diversas campañas médicas para remediar sus afecciones. Su odisea empezó a los tres meses de nacido, la edad ideal para operar el labio leporino; luego a los 6  y nueve meses, posteriormente a los dos, seis, siete y ocho años. Las primeras intervenciones fueron costeadas por sus padres y no tuvieron éxito. En dos ocasiones la herida dejada por la costura en el labio se infectó. José pasó algunos años sin intervenciones. Ello retrasó su progreso. Aun padece las secuelas del paladar hendido, lo que provoca que no hable correctamente. Hoy tiene 27 años.
 
Son las 10:00 horas del miércoles 23 de agosto. José y su madre han llegado al hospital Honorio Delgado, donde están instalados 40 médicos y especialistas de Operación Sonrisa. Tentará una vez más un cupo para ser intervenido y mejorar su situación. 
 
Estos años han sido difíciles. Los niños con labio leporino no pueden amamantar, deben usar biberones con chupones especiales; tampoco pueden alimentarse como cualquier infante. A un inicio todo debe ser licuado. Las fisuras en el labio y paladar provocan que los alimentos no se ingieran bien o que salgan por la nariz. Lo mismo pasa con el agua. En esas circunstancias si el niño no es atendido con los cuidados respectivos puede fallecer por ahogamiento. 
 
En el contexto social, la realidad es igual de complicada. Gloria ya ha olvidado las veces que tuvo que regañar a otros niños y compañeros de aula de la escuela de José para evitar que lo molesten por su condición. Los niños a temprana edad son crueles. Los adultos casi siempre. “He discutido con gente vieja que mira a mi hijo y le dice ñaja ñaja”, recuerda y reniega esta madre de familia que hoy pelea para que su hijo tenga mejor calidad de vida. 
 
DESDE LEJOS
El labio Leporino y el paladar hendido afectan a uno de cada mil bebés nacidos en el mundo. Sin embargo, en el Perú, sobre todo en la sierra, la incidencia es mayor. Por cada 800 nacidos vivos, uno nace con esta malformación. 
 
Este año, al menos el 60% de niños favorecidos por Operación Sonrisa en la ciudad, llegaron de anexos y provincias de Puno- Juliaca, Cusco, Cajamarca. También de Lima y Piura.  
 
Fue el caso de Evelyn Chalco, joven de 22 años que llegó desde Puno con Aishe Azumi, su primera hija de solo tres meses de edad para que sea operada. Ella nació con labio leporino y paladar hendido. Fue una de las favorecidas. 
 
Son casi las nueve de la mañana del viernes. Aishe, que significa “Vida”, junto a otros 17 niños está a punto de ser dada de alta. En la víspera fue operada y el cambio se observa en su bello rostro. 
 
Ella fue la primera en ingresar al quirófano. Sin embargo, la lucha por sonreírle mejor a la vida recién empieza. Esta es la primera de varias intervenciones que deberá afrontar. Si no tiene complicaciones, cuando cumpla un año deberá volver para ser operada de paladar hendido. Por lo general, un niño con estas malformaciones requiere de más de tres operaciones. Luego, según le explicaron los médicos a Evelyn,  vendrán terapias del habla. Evelyn señala que está dispuesta emprender esta lucha. Los ojos grandes y profundos de su bebé son su motivo.  
 
Jhony Cjuro tiene la misma edad de Evelyn. Es madre soltera. Nayara, su pequeña hija de solo 1 año y 11 meses nació con paladar hendido y el jueves también fue intervenida. Jhony labora como “peón” en chacra, en Cerro Colorado, pero es de Cusco. La vida no le ha sonreído mucho, pero ella quiere pintarle una mejor vida a su niña de rostro canela y grandes pestañas. 
 
El problema de Nayara no es visible, pero la ha afectado de sobre manera. Su paladar fisurado impide que tome agua y coma con normalidad; tampoco habla mucho. Los médicos le han dicho a la madre que debe iniciar terapias de lenguaje. Aun te falta recorrer un largo trecho. Ella espera tener fuerzas para que ambas salgan airosas.
 
Los esposos Flora Capchi y Roger Molina llegan por segunda vez a Arequipa desde Chumbivilcas, una provincia de Cusco para que su segundo hijo, Siwar, sea nuevamente operado. El pequeño tiene un año y 10 meses y nació con labio leporino bilateral y paladar hendido. Cuando los doctores le dijeron que su niño tenía esta deformación, Flora se asustó mucho. Las enfermeras la tranquilizaron y le dijeron que su situación tenía solución. 
 
Le dieron un folleto, que indicaba que una ONG de nombre Ccorito realizaría en Cusco intervenciones gratuitas para niños con estas malformaciones. Nunca la ubicaron. Siwar cumplió 10 meses intentando sobreponerse a su situación, hasta que un día por medio de un noticiero los padres escucharon que “Operación Sonrisa” llegaría a Arequipa. Armaron maletas y trajeron a su niño. Él fue operado en agosto del año pasado de labio leporino bilateral. Esta vez lo intervinieron para arreglar la fisura en el paladar. 
 
La próxima semana, estos padres, así como todos aquellos, cuyos hijos fueron intervenidos deberán volver al hospital para el primer control de sus niños. Allí les dirán qué viene. 
 
Flora cuenta que tuvo que dejar de trabajar para dedicarse al cuidado de su pequeño. Era agricultora como su esposo. Sin embargo, está dispuesta a eso y más. La sonrisa de su niño lo vale. 
 
ESPERANZAS
Claudia Tudela  reconoce que varios niños y adolescentes no pudieron ser favorecidos en la campaña de este año. Varios de los postulantes no cumplían con el requisito, como estar sanos, no tener anemia o presentaban casos más complejos, que obligaban que antes de cualquier intervención sean sometidos a procesos de ortodoncia. La especialista pidió a los padres de niños que no alcanzaron cupos a no desistir. En noviembre próximo, la misión irá a Puno y en noviembre y diciembre harán lo propio en Lima. En las manos y voluntad de los progenitores está el dibujar una mejor sonrisa para los hijos a los que la vida no les ha mostrado su mejor rostro.  
 
 
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