Arequipa

Óscar Catacora: «Yo me di esa oportunidad»

11 de noviembre de 2018

La conversación «Hablemos de cine» del Hay Festival Arequipa 2018 con Óscar Catacora y Phillippe Claudel llenó el auditorio de la Alianza Francesa. Confesiones de cineastas que encantaron al público.
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Por: Christiaan Lecarnaqué L.

Una de las coordinadoras del Hay Festival se acerca a un joven que controla el ingreso a uno de los auditorios de la Alianza Francesa y le dice: «Prioriza a quienes tengan entradas, estamos full». En teoría aquellos con credenciales, periodistas e invitados, debían esperar a que hubiera asientos vacíos para entrar, pero en la práctica no sucedió así. Y tenía razón, el conversatorio protagonizado por Óscar Catacora, director de Wiñaypacha, y el cineasta francés, Philippe Claudel, estuvo completamente lleno.

Casi 100 personas asistieron al evento. Tuvieron que improvisar una fila más de sillas en la parte posterior, mientras afuera había gente que escuchó la charla de estos dos cineastas.

Pero Óscar Catacora se llevó la atención de todos. «Escucho a jóvenes decir que no hacen nada, porque esperan su oportunidad. Eso está mal. Yo debo buscar esa oportunidad. Yo estoy aquí porque me di esa oportunidad» y en forma espontánea todos aplaudieron fuerte esta idea. Y no fue la primera vez. Fueron varias veces que el público interrumpió el evento con sus aplausos. Óscar Catacora encantó a todos. Como lo hizo con su película Wiñaypacha.
Wiñaypacha es una cinta hablada en aymara que cuenta la historia de dos ancianos abandonados a 5 mil metros sobre el nivel del mar en Puno, esperando que algún día regrese su hijo. Se presentó por primera vez en el Festival de

Lima fuera de competencia y las críticas fueron extraordinarias.
Luego se estrenaría con éxito en las salas comerciales consiguiendo un fuerte boca a boca que convocó a más de 30 mil almas disfrutando de esta historia también vigente al nivel del mar. Hoy es la cinta representante de Perú en los Óscar.

UN PROYECTO DE FAMILIA
No era su primera opción para debutar en el cine. Tenía en mente empezar con una inspirada en una rebelión aymara, pero se decidió por Wiñaypacha. Voy a arriesgar, dijo. Y lo hizo.

Su familia lo ayudó mucho. Su abuelo paterno, es uno de los protagonistas. Su tío, uno de los productores, y su mamá su directora de arte. «Mi tío me dijo que somos familia, pero desde ahora esto es trabajo, es responsabilidad», contó. «Mi mamá fue la directora de arte y eso significaba darle órdenes. En mi cultura yo no podía dar órdenes a mi mamá», pero así lo aceptó su equipo de producción, y también su madre. El público volvió a interrumpir con sus aplausos.

Su familia puso un buen gran grano de arena en el éxito de Wiñaypacha.

Fue su abuelo, quien le contaba historias de pequeño y quien, de alguna manera, lo estimuló a ver historias de otra manera. Recuerda que vio una película de acción que no entendía en Ilave. Luego aquellas que venían de Asia y se proyectaban en TV Perú. Además que vio mucho cine de Steven Spielberg y Arnold Schwarzenegger.

Luego a los 17 años empezó su aventura por el cine. Aunque primero pensó en convertirse en actor. Desistió, optó por la dirección. Hizo su primer cortometraje con una cámara malograda. Sus ganas pudieron más que esta falla técnica. Y la estrenó en el festival de cine andino organizado en Arequipa por el año 2008. «Se me acercó uno de los directores y me dijo: Como has hecho esa película, tiene el estilo de Martin Scorsese, está increíble», ríe Catacora. «Si hubiera sabido que la cámara estaba malograda», termina, el público ríe, y vuelve a aplaudir.

Hoy Wiñaypacha sigue recorriendo el país. Se estrenará una versión doblada al quechua en Lima. Y la intención de Catacora es que también se vea en las zonas rurales, porque en un inicio ese era el público al que quería apuntar, pero finalmente terminó encantando a otro que no estaba en sus planes. Es que su tema es universal. Cuando los padres envejecen, los hijos ya no los visitan. Los abandonan. O solo los ven una vez al año. «Los móviles nos han desintegrado, porque cada quien vive en su mundo», apunta Catacora.

Wiñaypacha volverá a proyectarse en Arequipa este miércoles 14 de noviembre en el Centro Cultural Norteamericano. En tanto Catacora se alista para su próxima cinta, más épica, basada en una rebelión aymara. La primera idea que asomó cuando quiso ser cineasta. Ya ganó uno de los premios del Ministerio de Cultura, otorgados a proyectos cinematográficos, aunque falta más recursos.

También la película sigue su campaña por el Óscar confiando en conseguir una nominación como lo hizo hace unos años La teta asustada de Claudia Llosa.

Al final del encuentro, los asistentes se abalanzan al estrado final y todas las cámaras de celulares se enfocan en Catacora. Se olvidaron completamente del invitado francés (incluso todas las preguntas estuvieron dirigidas a Catacora). Uno de los jóvenes coordinadores advierte que en el patio no se pueden pedir autógrafos, pero la gente no le hizo caso.

Forman una larga fila por una toma para inmortalizar ese momento con el director de una película que marcó un antes y un después en el cine peruano, como lo aclaró al inicio Miguel Barreda, director arequipeño, y moderador de esta conversación.

El efecto Catacora fue contundente en Arequipa. No solo Mario Vargas Llosa llena auditorios.

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