Percy Hurtado pintó a Arequipa en un acuarela

A los hermosos paisajes de su querido Uchumayo le debe la afición en el arte del pincel; aquel instrumento que usa para atrapar instantes de la realidad que se posan en sus ojos, y que ahora contrastamos –con lo que él llama– selva de cemento, que le ha ganado terreno a la campiña.
Por Mariela Zuni M.
Percy Hurtado Paredes, a parte de su carrera intelectual como catedrático de diferentes cursos de Geografía, siempre cultivó su afición por la pintura, estudiando en la escuela de Bellas Artes Calos Baca Flor y tomando clases con maestros como José Marcelo Uría Pastor, Carlos Trujillo Olmedo y Alejandro Núñez Ureta.
Su actividad en las artes plásticas tomó el estilo Impresionista en las técnicas del óleo y la acuarela. Su habilidad por documentar la realidad en constante devenir de la Arequipa de mediados del siglo XX en adelante.
Influenciado por los paisajes de la campiña, entonces intacta, la arquitectura de las casonas de sillar hermosamente decoradas, y las costumbres e idiosincrasia de los arequipeños de antaño, que quedaron capturados en las acuarelas.
Su producción artística lo lleva exponer en Estocolmo (Suecia), Madrid (España), New York (Estados Unidos), Santiago de Chile (Chile), Medellín (Colombia) y La Paz (Bolivia). En los años 80 viajó al país de las oportunidades invitado por el embajador peruano realizando una exposición en el local de las Naciones Unidas.
En 1964 crea el grupo de arte ‘Jorge Vinatea Reinoso’, que era un espacio para que artistas jóvenes aprendieran libremente las técnicas de pintura, que luego se desarrollaron con mayor auge en la ciudad.
En 1980 plantea al rector de la Universidad Nacional de San Agustín,
Manuel Zevallos Vera, la necesidad de crear un programa de artes, que nace con las especialidades de dibujo y pintura, a cargo de él y de su colega Saúl Quispe Fernández, y la de música con la pianista Marcia Lo y Guillermo Vizcarra Carbajal.
El programa de artes se inauguró en 1980, con las especialidades de dibujo y pintura y música en los claustros de San Agustín. Con ello se cubría un gran vacío en la formación artística profesional, cuando la Escuela Regional de Bellas Artes afrontaba una de sus peores crisis, cuyo fin primordial era cultivar, preservar, difundir y enseñar las formas de arte del dibujo, pintura y música.
El pintor Mauro Castillo Gamarra, con su peculiar forma de manejar la acuarela, natural de Puno, pero radicad en Arequipa desde muy joven, realizó su primera exposición individual cuando apenas cursaba el quinto de secundaria, siendo su maestro Percy Hurtado Paredes, que siempre lo alentó a seguir el camino del arte.
Quedan en la memoria las clases de dibujo e Historia del Arte a inicios de la década de los años ochenta en la Escuela de Artes de la Unsa.
SU OBRA
El presente año expone su 31 muestra individual en el Mall Aventura de Porongoche. Sus pinturas en el estilo Impresionista representan el paisaje, la arquitectura y los colores de Arequipa.
Sus cuadros presentan una Arequipa de entre los años 1950 a 1970 que aún no se ha trasformado físicamente e inclusive desde el punto de vista cultural, algo que ahora contrasta enormemente. “Arequipa ha ido cambiando su identidad por el proceso inmigratorio”, dice.
Hurtado Paredes expresa en su arte –de naturaleza documental para Arequipa– el paisaje que incluso ya ha desaparecido, como la extensa campiña, las picanterías de Sachaca con techos de esteras. También, la arquitectura, la cual permanece intacta y exuberante en el tiempo.
El artista lamenta que el paisaje arequipeño se ha modificado irremediablemente en el presente con la extensión de las urbanizaciones y el inescrupuloso actuar de los traficantes de lotes. “Ya en 1970 había predicho que el crecimiento población en Arequipa se iba a concentrar en el cono norte, tal cual ocurrió”, dice.
“El urbanismo ha invadido Yarabamba, Sabandía, Characato, Quequeña y solo quedan algunos retazos del paisaje arequipeño que los artistas ahora solo pueden capturar viajando a la Quebrada de Huayrono, cerca del yacimiento de Cerro Verde, donde se observa parte de Arequipa con su paisaje sin modificar, los tunales, la zona colindante con Uchumayo, Pocsi y Polobaya, lugares que se encuentran sin mayor siembra de cemento”, manifestó.
Sobre la arquitectura, destaca la influencia árabe de las construcciones que fue traída por los españoles llegados a nuestra ciudad. Herencia que se encuentra en toda las casonas, como Goyeneche, Tristán del Pozo, la construcción que ocupa actualmente el Banco Continental, la Casa de la Moneda, los claustros de la Compañía, y los frontis de las iglesias.
Solares, aquellos utilizados por las esposas de encomenderos españoles que residían en Arequipa, y que competían por tener la casona más decorada y hermosa, con patios coloniales, que hasta hoy se mantienen.
Destacando el sillar usado como material de construcción, compacto y sólido las paredes de 1.50 metros de ancho debido a la naturaleza sísmica.
En su muestra también destaca el folclore y la identidad del loncco arequipeño. La tradicional entrada de ccapo, las lecheras, la picanteras, el corso de aniversario, elementos que integra en sus lienzos y acuarelas. Obras como ‘Las Malcriadas’ y ‘Las Patacalas’, dos conocidas picanterías de Sachaca, que solían visitar los arequipeños.
Se observa su inclinación por la historia y la geografía, pues no olvidemos que Hurtado es un investigador nato de la geografía, vulcanología y sismología, pasión que ha compartido toda su vida con su afición por la pintura.
RECONOCIMIENTO
La actividad de pintor y promotor de las artes plásticas de Percy Hurtado le hacen merecedor de la medalla y diploma de la Municipalidad de Arequipa y también de la universidad Nacional de San Agustín.
Después de ser docente por 35 años de la Universidad Nacional de San Agustín, Percy Hurtado, a sus 86 años de edad, continúa con sus investigaciones geográficas y su actividad pictórica.
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