Arequipa

Poppy, el humanoide que leerá y cantará con niños autistas

4 de noviembre de 2018
humanoide

Ven, oyen y perciben el mundo de forma diferente al resto de personas. Eso hace que los autistas tengan problemas para relacionarse con los demás, siendo un obstáculo en su comunicación y aprendizaje.

Por: Mariela Zuni M.

Para los niños con trastornos del espectro autista (TEA) la interacción con las personas les resulta difícil, siendo un reto de los padres, educadores y terapeutas lograr su atención. Por ello un grupo de investigadores presentaron un proyecto para mejorar el aprendizaje de estos menores utilizando robots humanoides en las terapias.

Los docentes y estudiantes de la Universidad Nacional de San Agustín (Unsa) de Arequipa presentaron el Proyecto de Investigación «Enseñanza a niños con trastornos del espectro autista utilizando actividades inclusivas basadas en robótica», estudio financiado por la Unsa Investiga que promueve el Vicerrectorado de Investigación de esta casa superior de estudios con una inversión de 250 mil soles.

El coordinador general del proyecto, Fabián Hugo Rucano Páucar, explicó que la investigación propone emplear humanoides como herramienta principal para mejorar la interacción humano-robot y consecuentemente mejorar el aprendizaje en los niños con autismo.

“Está comprobado que los niños con problemas del aprendizaje responden satisfactoriamente empleando robots; asimismo, recientes investigaciones han empleado robots de ayuda social como catalizadores para mejorar la interacción social y la comunicación mejora en niños pequeños con trastornos del espectro autista”, detalló.

El docente investigador señaló que el proyecto tiene como objetivo prioritario comprender las peculiaridades de los niños con características del espectro autista, para posibilitar el reconocimiento de mejores prácticas pedagógicas que ofrezcan herramientas que favorezca el sistema comunicativo de los niños.

Destacó que de esta forma aplicarán la tecnología en el área de las ciencias sociales, principalmente en el plano de la educación para contribuir con un sector de la población que no ha sido atendido adecuadamente.

El equipo multidisciplinario de investigadores está conformado por el investigador principal, Fabián Hugo Rucano Páucar, los coinvestigadores Juan Ramírez Ticona y Rubén Palomino Quispe. También, por Juan Francisco Cabrera Ramos como mentor de nacionalidad cubana, el tesista Roycer Córdiova Cartagena, y los asistentes Diego Urdanivia Alarcón y Anderson Paricahua.

HUMANOIDES

La Unsa financia este proyecto de investigación con la adquisición de 2 robots, así como la compra de software y todos los recursos necesarios que se requieren en el trabajo de investigación, el mismo que servirá posteriormente para atender a niños con trastorno autista de otras instituciones de educación especial.

Los robots humanoides fueron adquiridos de Estados Unidos. Ambos llevan el nombre de Poppy y su característica peculiar es que tienen el tamaño de un niño, lo cual permitirá que se relacione mejor con los estudiantes.

Poppy ha sido empleado en el ámbito de la educación en países como Estados Unidos, Francia y México. Esa experiencia se pretende volcar en el grupo de niños autistas, que si bien no son una población grande, sí merecen la atención de los investigadores, afirmó Rucano.

Hasta finales de año se desarrollará la etapa de diagnóstico, donde se identificarán las características individuales de los niños que formarán parte del estudio experimental.

Con la información recopilada y mediante el uso de un software se dará al robot determinados patrones que aplicará con cada niño en forma individualizada.

Poppy, el niño humanoide, habla, canta y tiene movilidad propia para interactuar mejor con los niños. Ambos prototipos llegarán a fin de año, por ello su aplicación en las terapias se iniciará a partir del 2019.

“Queremos romper el aislamiento, mejorar su aprendizaje y su interrelación con las personas”, manifestó Rucano.

GRUPO EXPERIMENTAL

Esta investigación se desarrollará en el Centro de Educación Básica Especial (CEBE) Nuestra Señora del Pilar, que dirige Hilda Fernández Quispe, quien destacó la importancia del proyecto que permitirá poner a la institución en un lugar expectante respecto a la enseñanza de los niños con autismo, dando todas las facilidades para que se realice el estudio.

El grupo experimental estará conformado por cinco estudiantes, de edades que fluctúan entre los 5, 7, 8 y 9 años diagnosticados con autismo puro, esto quiere decir que no tienen otro tipo de discapacidad.

Fernández señaló que el estudio tendrá una duración de dos años, tiempo en el cual se busca comprobar ciertas hipótesis relacionadas a mejorar tres aspectos diferenciados en los estudiantes: la comunicación y el lenguaje, la interacción social y el manejo de materiales.

Un niño con autismo se encierra en su mundo y no desarrolla la relación de comunicación como los niños normales. Ellos pueden lograr un excelente desempeño en el aprendizaje pero el déficit neurosensorial les impide conectarse al mundo que los rodea.

Un elemento particular de ellos es que evitan mirar a los ojos de las personas, por ello se espera que al usar el robot puedan interactuar mejor, siendo el objeto un elemento libre de esa carga emocional para que logre la atención del niño con autismo.

La educadora indicó que en Arequipa existe una cifra oculta de niños con autismo, que por desconocimiento o temor de sus padres no han sido diagnosticados adecuadamente por un neurólogo. Ella estima que son unos 2 mil en Arequipa, dispersos en diferentes instituciones educativas de básica regular y unos pocos que llegaron al CEBE.

Para ese gran grupo de menores es que se ha emprendido el estudio, el cual verá sus resultados en el 2021, a partir de ello habrá un referente científico en la mejora de la enseñanza de los niños con autismo a nivel nacional.

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