Perú

Refundación de las repúblicas

23 de abril de 2026

El autor apuesta por la integración latinoamericana. 

Por: Dr. Fortunato Turpo Choquehuanca.

Ya hemos señalado de manera expresa, que los países de América Latina, no poseen una identidad territorial común de manera particular; tampoco se tiene un proyecto político de integración serio. No hay intereses comunes respetables, sino, de carácter simplemente muy diplomático, como que hay que convivir con todos los países pacíficamente, sin visión a futuro. Los países caminan hacia la desintegración, no obstante, se inauguran proyectos de integración de manera permanente, pero que no tienen efecto positivo, sino, la discordia y la mediocridad entre los países. No hay una decisión sana, sino, el ejercicio del caudillismo de los gobernantes, donde más prevalece el protagonismo político, como la actuación del presidente de la república de México en la Alianza del Pacifico.

La Comunidad Andina de Naciones (CAN) fue una buena alternativa para la integración regional, pero que en la práctica ha fracasado. Se encontró con los problemas pendientes e históricos de límites fronterizos, como con el Perú, Chile y Ecuador. Los tratados internacionales aún no están fortalecidos. La Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), es una buena opción, porque existe un deseo común de promover seriamente la integración sobre la base de la producción energética que casi todos los países miembros poseen y quieren disfrutarla. Pero, también, con problemas internos entre los miembros de la Unión de Naciones Sudamericanas.

Bajo estos postulados y referencias que anotamos y para que exista una clara decisión de parte de los estados ante esta difícil realidad, y para lograr una verdadera integración de los Estados, estas deben refundarse como nuevas repúblicas; debe haber una reconciliación cultural en primer lugar, porque las raíces culturales que poseen cada Estado, no se puede dejar de lado, aun cuando el fenómeno de la globalización económica arrastra hacia la economía fría y a la desaparición de las culturas ancestrales, muy bien protegidos en la hora actual a través del Derecho Internacional, donde se ha avanzado en el seno de la Organización de las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos con sendas declaraciones jurídicas que deben aplicar los Estados miembros.

“En consecuencia, una verdadera refundación debe partir desde el lado cultural, desde el lado espiritual y desde el lado de nuestras culturas ancestrales que nos unen, con una sola historia y una sola imagen trigueña del sudamericano”.

La integración de los Estados, es un proyecto político común largamente esperado para un beneficio económico, poniendo en explotación todos los recursos naturales que posee cada Estado, de manera justa e integral. La reforma del Estado en cada país debe ser una realidad con la refundación. Los Estados pueden ejercer sus reformas con miras a una verdadera integración plena sin exclusiones. Por medio está el ser humano, la población, las minorías, las primeras naciones que pugnan por salir de la pobreza y la marginación. El derecho al desarrollo es una garantía de vida. La utilización del elemento comunitario para la aceleración del desarrollo económico y social es muy necesario para la integración latinoamericana. En la actualidad se promueve la desigualdad, el atraso, la pobreza y la corrupción al más alto nivel.

La finalidad de la refundación de los pueblos y los estados es mantener la estabilidad de la población y la estabilidad económica y garantizar la calidad de vida de las personas, habitantes de los Estados. Es realmente muy importante esta opción en el tratamiento de la vida de la población y la tranquilidad de los países. Es un mecanismo favorable y relacionado con el desarrollo.

“Para nuestro criterio, en cambio, el elemento comunitario es el meollo y la esencia misma de los procesos de integración. El desarrollo y la integración son dos realidades que se interpenetran y acondicionan mutuamente y que cuanto más avanzan, se profundizan y se enriquecen, tanto más logran áreas y modalidades de fusión, de manera que puede afirmarse que en nuestra América morena ya no hay desarrollo sin integración ni integración sin desarrollo”.

NOTA

Este artículo es parte de uno de los capítulos de mi libro “República de Aristócratas”. Como autor solo tengo un ejemplar. Fue publicado por la UCSM.

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