El problema de fondo en la PUCP

El autor lanza duras críticas contra las decisiones adoptadas por la rectoría.
Por: Rodrigo Llosa.
Enseñan cómo, pero no saben desarrollar riqueza. Es la enorme diferencia entre creer saber y tener experiencia. Si falta plata, que no creo, primero que la rectoría se baje los sueldazos.
Curioso que un filósofo piense que la educación es un negocio. Entonces que se ponga pantalones de gerente y estructure ganancias por otros medios. La PUCP tiene montón de negocios para lograrlo. Pero que no estrangule a futuros alumnos competentes que mejorarán el nivel cultural del país, propósito trascendental de las universidades peruanas frente a nuestra realidad social.
Conozco de cerca al actual rector, Julio del Valle. Cuando enamoraba con mi prima hermana, veraneó en la casa de playa arequipeña de los Sanz. En mi trinchera de niño, cualquiera le ganaba en la guerra con bolas de arena. Nos caía bien, pero le faltaba tenacidad. Luego la prima lo cambió por otro gerentazo que también se equivocó de profesión. Debió ser enviado consular el filósofo Miguel Giusti.
En la universidad fui uno de los pocos de Estudio Generales Ciencias que participaba en los concursos de ensayos, cuentos y poesía de Generales Letras. Le presenté a Julio el poemario Ectópico que lo estaba redactando. Le metió lapicero rojo a cada página, como corrigiendo un examen escolar. Siempre he pensado que hubiera sido muy distinto poder ir donde Martín Adán, como este pudo donde verdaderos maestros.

Hace poco la rectoría de la PUCP decidió borrar los blog que no eran de profesores. Sacrificaron el valor más reconocible: la pluralidad. Al parecer le tienen miedo a opiniones diferentes. Curioso que las servilletas de Adán las atesoren en la Biblioteca, pero que a los futuros martines, que hoy escriben en servilletas digitales, les compliquen expresarse e instruirse con barreras impagables.
Julio y otros similares, están seguros que son una élite mental nacional. Pero seamos objetivos ¿qué resultados han tenido salvo dejarse llevar a puestos de la burocracia privada? La enorme espalda que da una institución como la PUCP serviría para hacer reformas nacionales que ellos ni por asomo se han planteado. Más cómodo es estar sentado abultando ahorros.
Ni de cerca fui el mejor en las clases de ingeniería mecánica en la PUCP, y de hecho alguna vez casi me echan, pero eso jamás me atormentó. No sé si es digno de respeto ser el mejor en un sistema nacional podrido, que copia casi todo, pero no innova, salvo cuando juegan en papel dentro de un campus que enseña, pero demuestra en la cancha nacional que no sirve.
Quiero pensar que los profesores inteligentes de la universidad podrán recobrar el Sur, y que aún no están demasiado embebidos en una ciudad cada vez más impersonal como Lima, olvidando que la PUCP es el Perú. Muchos nos seguimos sintiendo orgullosos de nuestra universidad, pero cuidado, que pequeños errores de dirección, sobre todo de traiciones con los valores, llevan a titanes a hundirse.
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