Secocha un asiento minero que desborda delincuencia

La penumbra se apoderó de las calles de Secocha. No bastan las tenues luminarias de los postes para dar esa sensación de tranquilidad a los transeúntes de un poblado que vive en zozobra. Los bares y prostíbulos abundantes no solo invitan al vicio y los bajos instintos, también a la violencia y el crimen que campea.
Por: Mariela Zuni Mollosihue
“¡Te vamos a quemar vivo!”, exclamó un vecino dirigiéndose a un joven de nacionalidad venezolana, acusado de agredir e intentar asaltar a dos parroquianos en Secocha, uno de los seis anexos del distrito de Mariano Nicolás Valcárcel, en la provincia de Camaná.
Una reacción ante la inseguridad, el alcohol, la prostitución y la violencia, que ha colmado la paciencia de los lugareños, en su mayoría dedicados a la producción de oro y a negocios conexos a la actividad extractiva.
Si bien la minería artesanal acarrea de primera mano problemas medioambientales por el uso sin control del mercurio y otros insumos químicos venenosos, paralelamente genera un ambiente de desorden e ilegalidad.
Desde inicios de este siglo Secocha comenzó a poblarse por mineros artesanales provenientes de Camaná y otros distritos cercanos. En ese intervalo hasta hoy, la fiebre por el oro creció y miles de personas de otras regiones se asentaron en este poblado ubicado a orillas del río Ocoña.
DELINCUENCIA
No todos optan por el camino difícil que representa la producción del mineral, hay muchos otros que buscan hacerse de dinero fácil generando terror y violencia. Los asaltos son cotidianos.
De acuerdo al reporte policial de la comisaría de Minas Ocoña correspondiente a los años 2015, 2016, 2017 y 2018, la incidencia delictiva en Secocha se ha incrementado en un 68%, pasando de 200 incidencias a 340 por año.
Son los delitos contra el patrimonio (hurtos y robos) los más recurrentes. No obstante, los casos de violencia familiar encabezan la lista de los 13 latrocinios identificados en el mapa del delito del Puesto de Auxilio Rápido de Urasqui – Secocha, dependiente de la comisaría de Minas Ocoña.
La policía ha dividido en dos sectores (I y II) el anexo, y cada uno en subsectores y cuadrantes. Señalando los puntos calientes y más críticos, donde se han registrado los delitos que merecieron la intervención policial.
Sectores críticos de delitos contra el patrimonio ubicados en la zona baja y el ingreso a dicha jurisdicción, 7 puntos de tráfico ilícito de drogas, 4 de prostitución, 2 de pandillaje, entre otros.
ALCOHOL Y VIOLENCIA
Se ha dado cuenta de hasta 10 lugares con mayor incidencia de atentados contra la vida el cuerpo y la salud, la misma cantidad de zonas donde funcionan negocios ilegales como bares y cantinas.
El gerente municipal Alex Torres, precisó que al interior del pueblo existen por lo menos 30 bares y cantinas que operan fuera de la ley. Sus propietarios al ser intervenidos hacen caso omiso y continúan con el expendio de bebidas alcohólicas que es la madre de todos los males.
“El consumo indiscriminado de alcohol y drogas, ha propiciado la violencia familiar, los accidentes de tránsito y más delincuencia”, manifestó el funcionario.
Estos negocios operan de lunes a domingo. Allí se concentran no solo los mineros que salen de los socavones a gastar su oro en alcohol, también gente indeseable que espera una oportunidad para delinquir.
En enero cuatro encapuchados asaltaron una camioneta en el sector de Zurita del distrito de Mariano Nicolás Valcárcel, en la carretera de Ocoña – Secocha, y se llevan 104 mil soles y 300 dólares. Un grupo de mineros fueron interceptados por una camioneta negra, de donde descendieron los delincuentes armados para concretar el robo.
Otro de los estragos del alcohol es el incremento de casos de violencia familiar. Solo en el 2018 se reportaron a la Policía 90 denuncias, sin contar la cifra negra que se esconde por el miedo y la amenaza.
DEFICIENTE
La informalidad, el alcohol, las drogas y la prostitución, propician el caldo de cultivo para la delincuencia. Las estadísticas nos dan cuenta del progresivo incremento de los delitos, ante la escasa presencia de la autoridad.
La cobertura de los servicios de la Policía Nacional no es suficiente, por la falta de una comisaría y personal para patrullar y proteger a la población, lo que genera que se desborde la delincuencia.
Son siete agentes los encargados de proteger seis cuadrantes en los que se ha divido el poblado, con aproximadamente 15 mil habitantes en total. Es decir un policía para cuidar a más de 2 mil personas, cuando el promedio internacional señala que debe haber un efectivo para cada 200.
EMERGENCIA
Cansados de tanta delincuencia los vecinos de Secocha exigieron al reelecto alcalde del distrito, Helarf Portocarrero Carnero, la declaratoria de emergencia de la seguridad ciudadana. Esta petición fue aceptada el 19 de febrero en cabildo abierto.
Se determinó que ningún local funcionará después de las 23:00 horas a partir del 20 de febrero. Ejecutándose operativos de control de identidad en las calles, a fin de detectar a los malos elementos. Esto con la intervención de 50 agentes de la Policía Nacional, que permanecerán en la zona durante el estado de emergencia.
El distrito de Mariano Nicolás Valcárcel declaró es emergencia la seguridad ciudadana del anexo de Secocha, por 60 días. En este periodo con apoyo de la PNP se conformarán las primeras juntas vecinales y se creará una comisaría, pues a la fecha solo se cuenta con un puesto inmediato y un puesto de auxilio rápido en Urasqui, capital del distrito.
El burgomaestre informó que se ha cursado las solicitudes para la presencia del Ministerio Público, Suprefectura y de un ejecutor coactivo de Camaná, a fin de realizar la clausura definitiva de los bares y cantinas.
Se elaborará también un perfil técnico en seguridad ciudadana para repotenciar el servicio de serenazgo, con la contratación de más serenos y unidades de patrullaje.
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