Tráfico de bebés: La pobreza llevó a Ana y Anacleto vender a su hija

Tráfico de bebés. Diario El Pueblo viajó hasta Ciudad Majes para buscarlos en su humilde vivienda. Solo el padre atendió el llamado y prefirió guardar silencio aún dolido por lo que pasó desde el pasado 6 de noviembre. Los vecinos los conocen como gente tranquila, trabajadores de la chacra.
Por: Jonathan Bárcena C.
Cerca de dos horas toma llegar desde Arequipa hasta Ciudad Majes, un sector de El Pedregal en el distrito de Majes, provincia de Caylloma. Pasando el canal madre que lleva el agua a la irrigación Majes I está el módulo B, una inmensa extensión de terreno, en donde en medio de la trocha se erigen viviendas de material noble y rústico. Caminar bajo el inclemente sol y en medio de la tierra resulta una tarea titánica.
En una de esas casas, paradas a duras penas con esteras, bloquetas y palos viven Ana Huicho Luna y Anacleto Chuctaya Nina junto a cuatro de sus seis menores hijos. Ambos padres saltaron a las portadas de los diarios a nivel nacional, luego que fueran detenidos por la Policía Nacional, acusados por el Ministerio Público de pertenecer a la organización criminal “Los Desalmados del Tráfico Humano”, tras vender a la última de sus vástagos. Recibieron 4 mil soles por la criatura, según la declaración de ambos ante la fiscal Rosmery Mendoza Palomino.
Diario El Pueblo llegó hasta la vivienda de ambos padres para conocer de cerca la realidad en que vive esta familia, luego que ambos progenitores fueron dejados en libertad para afrontar el proceso que se sigue en su contra por los delitos de trata de personas agravada (menores de edad) y organización criminal.
Una puerta de calamina, paredes de esteras, dos cuartos pequeños y un pequeño espacio vacío a modo de patio regado de juguetes de sus bebés es como vive esta pareja de esposos. Hace casi siete años se instalaron en este sector, pero desde hace 15 se dedican a la agricultura. Ana Huicho gana 50 soles por día, mientras que Anacleto obtiene S/ 60 por su jornal diario.
Su jornada empieza a las 5 de la mañana. Los vecinos cuentan que veían salir a Anacleto a esa hora para comprar víveres en la tienda, ubicada una cuadra más debajo de su vivienda, para que su esposa haga el desayuno, pero desde que retornaron de prisión preliminar el padre de familia no ha vuelto a salir de casa, tampoco lo hace Ana Huicho.
Los vecinos confiesan que su sorpresa fue grande cuando escucharon de ellos en las páginas policiales, pues nunca protagonizaron algún problema en el barrio. Aseguran que desde el martes 6 de noviembre, fecha en que detuvieron a la pareja de esposos, no los han vuelto a ver en las calles, ni en la chacra.
LLAMADO
Una, otra y otra vez tocamos la improvisada puerta de calamina, parece no haber nadie, pero el volumen del televisor los delata. Al final, vestido con polo blanco, buzo azul y gorro oscuro sale temeroso y algo desafiante Anacleto Chuctaya Nina y por un hueco de la estera, sin abrir la puerta, pregunta qué quieren, mientras se niega a responder el saludo.
Tras la identificación y una breve explicación, el padre de familia persiste en su negativa, esta vez de cedernos una entrevista, asegura que primero debe conversar con su abogado para hablar con nosotros.
Sin embargo, alcanza a decir que por ahora prefieren guardar silencio. De pronto una voz femenina ratifica la negativa del hombre: “Mi papá no puede hablar nada”, vocifera, mientras insistimos con una conversación. Anacleto Chuctaya culmina con un rotundo: “No les voy a decir nada”, y vuelve al cuarto de donde salió.
La joven se queda dialogando y se identifica como la cuarta de los hermanos Chuctaya Huicho, pero por motivos de seguridad no divulgaremos su nombre. Asegura que la vida de su familia no ha sido igual desde la detención.
“No tenemos el número del abogado a la mano, si pueden regresar en la tarde habrá una respuesta”, refirió, mientras revisa las credenciales de prensa. Al final pide el número de nuestros teléfonos y queda en comunicarse.
SE DEJARON CONVENCER
En las declaraciones de ambos padres ante la fiscal del Segundo Despacho de la Fiscalía contra el Criminalidad Organizada, Rosmery Mendoza Palomino, evidenciaron que se dejaron convencer por Roque Yáñez Quispe, a quien la Policía lo conoce como “Rocky”, para entregar a su bebé en marzo pasado.
Ana Huicho Luna fue captada, presuntamente por Kathy Quinteros Quispe, alias “Kathy” en la avenida Goyeneche. La mujer confiesa que buscaba deshacerse de su embarazo por la precariedad en la que viven junto a su familia. En su declaración dijo que le ofrecieron darle una propina si es que entregaba a su bebé.
Tanto “Rocky” como “Kathy” purgan prisión preventiva por 18 meses al igual que Cinthia Tello Preciado, esta última sindicada como la cabecilla de la organización criminal.
Anacleto Chuctaya Nina confesó ante la fiscal que recibió billetes en dólares por parte de “Rocky”, quien se llevó consigo a la recién nacida. El agricultor señala que cuando cambiaron el dinero dio como resultado 4000 soles.
APELACIÓN
Cerca de las 15:00 horas de ayer la fiscal del caso, presentó ante el Poder Judicial el recurso de apelación contra la resolución de la jueza del Primer Despacho de Investigación Preparatoria, Danitza Sánchez, la cual liberó a ocho de los 11 investigados con requerimiento de prisión preventiva, entre ellos el exdirector nacional de la Policía, Raúl Becerra Velarde, quien fue sindicado como el financista de la organización al ser pareja de Cinthia Tello.
La representante del Ministerio Público también apeló el tiempo de prisión preventiva que se le dio a los otros tres investigados. La jueza les dio 18 meses y ella pidió 36, según dijo por la concurrencia real de delitos y la complejidad del caso.
La fiscal consideró dentro de su apelación que la apreciación de la jueza fue sesgada de los hechos y fundamentos contradictorios, además añadió que Sánchez debió haberse pronunciado por todos los hechos y no por los que ella creyó convenientes.
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