UCSM publicará de manera póstuma la segunda parte de «Texao»

La segunda parte de la obra cumbre del historiador de Arequipa, Juan Guillermo Carpio Muñoz, quien falleció el último viernes, estaba casi concluida. Él planeaba entregarla este mes al fondo editorial de la Católica, pero la muerte se le adelantó. La Universidad mediante un comunicado aseguró que publicará la obra de forma póstuma.
El fondo editorial de la Universidad Católica de Santa María (UCSM) publicará la segunda parte de la obra cumbre del reconocido historiador Juan Guillermo Carpio Muñoz, «Texao: Arequipa y Mostajo, la Historia de un Pueblo y un Hombre», que incluye hechos históricos registrados a partir de los años 50 del siglo XX.
El hijo predilecto de Arequipa falleció el último viernes luego de una lucha intensa contra el cáncer. Varios meses antes de su deceso había comenzado a escribir la segunda parte del texto que, en su primera edición, cuenta la historia de la Arequipa “antigua”. El historiador arequipeñista se había propuesto entregar la obra este mes a la casa universitaria para la edición de la misma, cuando la muerte lo sorprendió. Su deseo era presentar al público su libro el día de su cumpleaños, el 26 de junio.
No obstante, el rector de la UCSM, Alberto Briceño Ortega, mediante un comunicado de la casa santamariana, aseguró que el fondo editorial “cumplirá con publicar la obra póstuma del sociólogo e historiador arequipeñista varias veces profesor visitante de nuestra casa santamariana”.
La labor intelectual del Historiador de Arequipa es conocida a través de sus innumerables obras, conferencias, entrevistas, prólogos y numerosos documentales que se transmitieron por televisión.
“El impacto de su obra intelectual trasciende las fronteras de su Arequipa, logrando mantener vivas la historia y tradiciones de esta tierra, incrementando el orgullo de los nacidos en esta mágica tierra del Misti, del Chili, del rocoto relleno y el chupe de camarones”, refiere parte del comunicado de la universidad.
LO RECUERDAN
EN LA CAPITANA
En La Capitana, una de las picanterías más antiguas de Arequipa, también lloran por la partida de Juan Guillermo Carpio Muñoz. Él era el cliente favorito de este recinto que lleva sobre su sazón cuatro generaciones de cocineros que deleitaron el paladar del hijo predilecto de la ciudad desde que era un adolescente.
José Díaz, «Pepito» para Juan Guillermo, dirige esta picantería hace 12 años. Asumió el legado culinario de su bisabuela, abuela y su madre. Don Juan Guillermo era un viejo amigo de la familia.
Una foto en la que aparecen sonrientes Trinidad Chávez, su abuela y el historiador a lado de un piano ambulante, da cuenta de esa entrañable amistad, nacida al borde del fogón y con aroma a chochoca y chupe de camarones –sus platos favoritos-.
“El piano fue un regalo de don Juan para la picantería. No los dio antes de irse a España”, rememora José.
Precisamente bajo la foto hay una dedicatoria del arequipeñista que demuestra el amor al lugar que conoció de la mano de su padrastro, Humberto Núñez, y donde cada año celebraba su cumpleaños. “Para La Capitana. Este pianito ambulante de mi colección para que de sus fogones prodigiosos sigan saliendo los sabores de mi pueblo, que son música celestial para nosotros LOS AREQUIPAS y para nuestros visitantes ¡Que nunca se apague el fuego fundamental de la cocina tradicional de nuestra tierra”, dice la dedicatoria que lleva como fecha 27 de abril de 2001. “Horas antes de partir”, concluye.
El viernes a las 11 de la mañana la esposa del historiador, Mayhualida, llamó a José para darle la penosa noticia. “Fue triste. No sé cómo describirlo”, dice el picantero. Confiesa que apenas semanas antes la Sociedad Picantera planeaba hacerle un homenaje en vida, pues ya sabían de su estado de salud, sin embargo, la muerte se les adelantó. “Siento pena y vergüenza, porque debimos reaccionar antes. Un homenaje póstumo de qué vale”, dice resignado este hombre de 56 años que prefiere recordarlo alegre, bromista e ingresando a la cocina para destapar ollas y escoger su presa de almuerzo. En La Capitana todos lo extrañarán. “Aquí se muele en batán y se cocina con leña. Se juega también briscan y se ama a la arequipeña ¡quien dice que esto no es vida ni existe la gloria humana! que pruebe nuestra comida en mi sitio: La Capitana». Dice un poema que él mismo escribió y que permanece colgado sobre el sitio que solía ocupar cada vez que acudía a almorzar. Desde ahora, lamentablemente, nunca más.
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