Un colegio que se edificó con pura solidaridad

En el año 2002, en un terreno desértico del asentamiento humano más cercano al volcán Chachani se fundó el primer colegio. No tenía paredes ni techo, únicamente la voluntad y esperanza de un pueblo de educar a sus hijos.
Por: Mariela Zuni M.
A punta de invasiones se fue habitando la margen derecha del Cono Norte en las faldas del volcán Chachani, allí donde los límites de Arequipa no se habían extendido al inicio del presente siglo.
Casas de material temporal se habían asentado dispersas en el extenso terreno donde solo había polvo y piedras. Un desierto desolado salpicado por hogares de familias migrantes deseosas del cumplir el sueño de progresar en la ciudad.
Pero el progreso viene de la mano con la educación y así lo entendieron los contados pobladores que habían fundado la asociación de vivienda Villa Cerrillos, en el distrito de Cerro Colorado.
Los padres de familia querían que sus hijos se eduquen pero no tenían las condiciones ni recursos para hacerlo. El colegio San Juan Apóstol fue un pedido de la comunidad y se creó en el año 2002 con apoyo de la iglesia.
“Nunca encontraba el colegio. Cuando llegué solo era un terreno y no había aulas. De verdad estaba muy desalentada y no quise volver. Una familia nos prestó un ambiente con piso de tierra donde funcionaron dos aulas”, manifestó Celia Luque Bernedo, fundadora y hoy directora de esta institución educativa.
En esa aula prestada se inició el dictado de clases a 45 niños de 4 y 5 años del nivel inicial, y de primero y segundo de primaria. Dos profesoras enseñaban a los niños y en las horas de recreo algunos padres se turnaban a hacer rondas debido a que la zona era desolada.
Ese mismo año se logró construir la primera aula de material noble en medio del polvoriento terreno. “Me quedé sorprendida al ir a las faenas del colegio. Cuando las personas que abrían las zanjas se descubrían el rostro, eran mujeres. Las madres de familia trabajaban al igual que los varones, con la motivación de dar educación a sus hijos”, dijo la directora.
Yulisa Taype destaca el crecimiento del colegio, el cual inició con un aula y ahora cuenta con 26 en los tres niveles de inicial primaria y secundaria. Esta exalumna recuerda los principales proyectos que iniciaron y que ahora se han consolidado: la huerta escolar y la biblioteca, que se han dejado completamente implementados.
Año a año se fueron construyendo nuevos ambientes. Solidaridad en Marcha, gracias a la ayuda de muchas personas, les pudo dar esa oportunidad a los niños, comentó Víctor Ramos, representante de la Promotoría del colegio San Juan Apóstol.
Incluso el Papa Juan Pablo II antes de su partida donó recursos para la construcción de dos aulas para los hijos de un pueblo emergente ubicado en el cono norte de Arequipa, que sumaron a este proyecto que inició con voluntad y creció con la solidaridad.
El colegio es por convenio, pues lo promueve Solidaridad en Marcha, asociación de vida cristiana que atiende a diversos niños que provienen de la emergente margen derecha del cono norte. Este año la institución cumple 16 años de creación y ahora cuenta con 751 estudiantes.
SOCIOS FRATERNOS
Para el crecimiento en infraestructura (construcción de aulas y mobiliario), alimentación y salud trabajan junto a varias organizaciones como Viszocial, quienes los acompañan casi desde la fundación del colegio; la Fundación Markawasi, quienes ayudaron con la construcción de aulas; Missioni (grupo de voluntarios italianos), con quienes construyeron la losa deportiva y aulas; la Fundación Art Atlas, quienes capacitan laboralmente a las madres de familia del colegio.
Trabajan además junto con FOCUS, Hope University y Traveller not Turista, quienes envían voluntarios para la ejecución de proyectos en Arequipa. Por último, existen familias que ayudan, especialmente una de Estados Unidos.
Cuentan también con convenios con la Universidad Católica San Pablo, Instituto del Sur y el Parque de la Esperanza. De la misma manera trabajan a través de la Red de Colegios Sodálites en afianzar los aprendizajes tanto de profesores como alumnos junto con otras organizaciones como colegio Prescott, Yunta, ULUS y amigos anónimos.
PIONEROS
El colegio ha florecido en el desértico terreno. Sin nada que envidiar a las instituciones educativas más caras de la ciudad, hoy da muestra de ese esfuerzo con los logros de sus estudiantes.
Un grupo La start-up United Technologies for Kids (UTK) en alianza con la Incubadora de Negocios Kaman de la Universidad Católica San Pablo (UCSP) llevaron a cabo un programa de ciencia y tecnología aplicada, que consiste en la capacitación para la elaboración de drones.
Este programa se realizó en el colegio San Juan Apóstol, donde 30 alumnos de quinto de secundaria fueron capacitados por David Domingues Hooper y Florin James, alumnos de University of California, Berkeley, y por Casey Rogers, miembro de la transnacional Google. Gracias al programa la institución educativa fue la primera en contar con una impresora en 3D en Arequipa.
Celia Luque, destacó el rendimiento de sus estudiantes, quienes lograron posicionarse en el tercio estudiantil a nivel regional en las olimpiadas de matemáticas, lo cual ni los propios estudiantes podían creerlo, pues se sentían con un poco en desventaja por venir de un asentamiento humano.
ESPIRITUALIDAD
La formación en la fe, es uno de los pilares de la educación de los estudiantes. El 8 de setiembre los niños llevan en procesión la imagen de la virgen «Nuestra Señora de la Reconciliación» y hacen partícipe de su devoción a los vecinos.
El trabajo que hace el colegio se dirige a la persona humana, no solo a las enseñanzas también a su espiritualidad que genera al alumno más confianza.
“Cuando vamos a la misa nosotros sentimos que nuestros problemas se van. Nos damos cuenta de la importancia de Dios en nuestras vidas”, manifestó la estudiante Katherine Venegas.
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