Urgente: Mazeyra necesita un retazo de felicidad

Por: Roy Cobarrubia
El padre de Orlando Mazeyra está harto de recibir llamadas. Su hijo, en su malcriadez, volvió a buscar una manera de hacerlo rabiar, un poco más de lo habitual, y hacer que ese genio de militar florezca como una flor en primavera. Su libro, “Urgente: necesito un retazo de felicidad”, ha convertido la casa del veterano hombre castrense, nuevamente, en un centro de llamadas.
La reedición del libro, publicado en el 2007 y, vuelto a poner en la palestra el 20 de septiembre de este año, de la mano de la casa editorial “Aletheya”, le ha traído a Mazeyra, hijo, la gracia de hablar con mujeres desconocidas sin necesidad de una cita previa, pues llaman a su casa preguntando por él constantemente, interesadas en entregarle un retazo de felicidad. Y, la gracia, de que su padre, con su carácter “jodido”, conteste, resignado y con la poca paciencia de su ser, amablemente: “Aló, ¿sí?… ¿Orlando?… sí ya sé… ah ese Orlando (resignado)… es que aquí hay más de un Orlando, pero ya sé a quién se refiere no está, pero llame más tarde”.
Mazeyra, hijo, publicó un libro con una portada en donde en letras imposibles de no ver se lee la siguiente frase: “Interesados llamar al teléf. (054) 256290”.
El escritor, en su obra hace un recuento hacía su pasado, y quizás un encuentro con sus propios miedos y los motivos que lo convirtieron en lo que es hoy, un escritor romántico, decadente, peleador y amante del alcohol, buscador de Dios, en sus momentos más desgraciables y a la vez no creyente en su sobriedad.
Mazeyra, el escritor de pasos largos, mirada encabronada y afligida, es uno de los escritores arequipeños poco valorados, pero de desenvolvimiento literario natural, que vuelve con un libro de doce cuentos que son, en líneas generales, una ficción de la realidad.
Alejado de Micaela y de los conflictos intrapersonales y familiares, y sus vicios, Mazeyra vuelve a decirle a la gente que la realidad es un cuento cruel. Además de incluir, a diferencia de la primera edición publicada en la ciudad de Lima en el 2007, por Bizarro Ediciones, a su maestro y mentor, Oswaldo Reynoso, en su cuento “Todo comenzó en la universidad”.
El famoso autor de “Los inocentes: relatos de collera”, es incluido en una narración en donde el tema principal es el racismo. El cuento habla de la homosexualidad, de cholos, y de pitucos.
Dennis Arias, escritor y periodista, dice que el libro es el recuento del inicio de una carrera y un nombre que el escritor ganó a través del tiempo, este primer libro de Mazeyra publicado hace 11 años y traído nuevamente a las librerías, devela la verdadera influencia del escritor y además destripa al prosista hasta descubrir su secreto para escribir.
El libro, de 60 páginas, es un conglomerado de historias cotidianas, una mezcla de la vida misma, y de un Orlando, joven, apasionado y enfrentado a la soledad, al choque de eso de crecer, y dejar la infancia atrás, la infancia a la que le pone el nombre de una prostituta. Al cuerpo, ese cuerpo gordo de su cuento “Ella se sabe gorda”, en donde crítica y lucha para satisfacer la mirada ajena. El amor, los primeros amores, y el alcohol en su relato “¿Y ahora que mierda quiere?”, sentimientos mezclados, a la violencia, el desinterés y la juventud.
En esta obra, como dice Gustavo Pino, joven escritor arequipeño, “Orlando” utiliza una concordancia armoniosa al momento de escribir utilizando una serie de voces que son el mismo Mazeyra y a la vez no, a través de una prosa que ya prometía y que hoy se ha consolidado a nivel profesional.
“Son historias que parecen autobiográficas, aparentemente, en muchos casos sí, pero yo soy seguidor y muchas veces lo repito de la idea vargasllosiana de la ficción, porque la ficción finge la realidad. Vargas Llosa siempre dice ‘no escribimos ficciones para contar la vida, sino para transformarla’. Entonces, yo parto de experiencias casi, casi autobiográficas, pero siempre está elemento añadido que es ficcional”, dice Mazeyra.
Y lo que dice el cuentista es cierto, porque sus historias, están envueltas por una aptitud para la narración, un camino que le ha costado ganar, no porque el talento no se encuentre en sus manos sino porque siendo ingeniero de sistemas ha tenido que andar un camino de prejuicios familiares, y profesionales para ser el que es hoy, un escritor afianzado.
“Sí, estás convencido: el amor es más fuerte. Quizás por eso lloras mientras escribes (mientras escribes sin parar). El reporte tiene que estar listo para mañana y te advierto que esas lágrimas que ahora recorren tus mejillas de nada te servirán”, dice un párrafo del cuento “Escribes”, una historia que es el mismo Mazeyra, sin serlo.
“Urgente: necesito un retazo de felicidad”, es hurgar en el ser y no ser de un Mazeyra párvulo, capaz de hacer reír, sorprender y hacer llorar o mover el corazón con la nostalgia de sus escritos cotidianos relacionados a la vida y la muerte, como en su ficción “Cierra los ojos y muere”, dedicado a su abuela María Jesús.
“Urgente: necesito un retazo de felicidad”, es el título de uno de los cuentos que conforman la obra, y es un poco del diario “El Pueblo”, un periódico en donde además de su información y tradicionalismo, se ha caracterizado por darle voz a seres anónimos que buscan lo que no tienen o desean a través de un “aviso”. Un espacio, en donde sin descaro hombres y mujeres, son capaces de requerir una esposa, una pareja o un “retazo de felicidad”. El relato, como dice el mismo Mazeyra es un juego entre el presente y el futuro, y luchar contra la duda de si lo sucedido es real, o no, una broma o un sueño.
“En este libro hay historias con algunos elementos absurdos – aparentemente absurdos – que le dan sentido a una vida: como el caso específico del último relato, que es el que le da título al libro: “Urgente: necesito un relato de felicidad”. Cuando se lee ese relato, se siente, al final, una gran conmoción: que es precisamente lo que logra un autor de raza cuando se introduce es esta aventura de la escritura”, Oswaldo Reynoso.
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