Vizcarra, el terco

No le gusta que le digan terco, sino perseverante. Desde que nació siempre luchó por sus convicciones o proyectos. Dos textos desarrollan esta cualidad del mandatario.
Por: Christiaan Lecarnaqué L.
Queda demostrado que el presidente es un hueso duro de roer. Cuando veía que insistía en su proyecto de adelanto de elecciones ante el Congreso y cualquier evento con un público ansioso por decapitar el Parlamento, recordaba el libro escrito por Rafaella León, “Vizcarra: Retrato de un poder en construcción”. En la parte final del texto se advierte una cualidad del mandatario: su terquedad.
“No le gustaba que en su casa le dijeran terco. Prefería la palabra perseverante: ‘No voy a retroceder’”, se lee en esta obra. En otro pasaje del libro, la autora recuerda que llegaron a una cancha de frontón para tomar una foto a Vizcarra. Antes del tenis, el deporte que lo apasionó fue el frontón, pero lo dejó por un maltrato a sus rodillas, con el tenis las conservaría mejor. En referencia al frontón, el mandatario sentenció: “Soy muy competitivo. No doy ninguna bola por perdida. Nunca tiro la toalla”. Aunque hablaba de su desempeño en este deporte, la declaración fácilmente se puede aplicar a su vida política.
Vizcarra no da una batalla por perdida. La comisión de Constitución, presidida por la excongresista, Rosa Bartra, archivó su proyecto de adelanto de elecciones para el 2020. De inmediato Vizcarra planteó la cuestión de confianza con una rapidez secundada por el ex primer ministro, Salvador del Solar, quien hizo lo propio en el mismo Parlamento, en un día donde le cerraron las puertas.
Como la mayoría del Congreso, opositora y enemiga al régimen de Vizcarra, no está integrada por estrategas, ni mentes brillantes, pisaron el palito y se disolvieron como en película de Marvel. Los peruanos, en mayoría, celebraron la decisión del Jefe de Estado y hasta el Señor de los Milagros dio la espalda al Legislativo extinto. Vizcarra porfió y ganó, por ahora.
Es bien porfiado”, decía mi abuela cuando describía a su manera a un terco. A la gente no le gustan los tercos. “Por donde mete la cabeza, quiere sacarla”, dice otra frase familiar. A pocos les gustan los tercos. Los ven raros. Su insistencia les fastidia. Los golpean, los frenan, pero la fuerza de la perseverancia es más fuerte.
En una ocasión la terquedad de Vizcarra casi lo lleva a la muerte. El libro de “Vizcarra: Una historia de traición y lealtad”, de Martin Riepl, recuerda una terrible anécdota que casi acaba con la vida del entonces futuro presidente del Perú.
LAS MORAS Y SU NACIMIENTO
Martín Vizcarra, aún adolescente, trepó a un árbol de moras. Quiso cosechar aquellas que estaban en la punta de una frágil rama que cobijaba las más deliciosas. Vizcarra estiró y estiró el brazo para alcanzar el fruto prohibido, pero su peso quebró esta extremidad del árbol. Su padre gritó y logró tocarlo. Aunque no lo agarró, sí consiguió aminorar la velocidad de la caída y evitar una desgracia. Tremendo susto se llevó su padre. Vizcarra obtuvo unos buenos arañones y moretones, además, probablemente, una severa amonestación de su papá.
Su terquedad parece llevarla en los genes. Nació con una complicación pulmonar. Su madre, Doris Cornejo, dio a luz en Lima. Por esos años Moquegua no ofrecía una buena atención médica y no garantizaban un nacimiento óptimo. Sin embargo Martín llegó con este problema y estuvo cuatro meses en una incubadora. Una enfermera alcanzó a los padres una estampita de San Martín de Porres. A esa imagen se aferraron, y Martín sanó. Luego lo bautizaron con el nombre de ese santo.
LA VICEPRESIDENCIA
También persistió para ingresar a la plancha presidencial de Pedro Pablo Kuczynski. El libro de Martin Riepl incluye correos electrónicos donde uno de los asesores ofrece a Vizcarra al partido como candidato a la vicepresidencia. Sin embargo al partido Peruanos Por el Kambio nunca le interesó el exgobernador regional, pese a su buena gestión y performance en el sector educativo.
En el radar del partido estaban otros nombres. Ambos textos concluyen que PPK no estaba interesado en Vizcarra, por nada en particular, simplemente no le llamaba la atención. Tenía a Mercedes Aráoz a quien le ofreció la primera vicepresidencia, número uno en la lista de Congreso por Lima y el Ministerio de Relaciones Exteriores, así que el nombre de su segundo vicepresidente no estaba dentro de sus preocupaciones.
Antes de Vizcarra, el partido tentó a otros como Julia Príncipe, exprocuradora anticorrupción, cuestionada por la expareja presidencial, Ollanta Humala y Nadine Heredia. También a César Villanueva, quien luego reuniría firmas para vacar al expresidente, Pedro Pablo Kuczynski. En las conversaciones, Villanueva ofrecía el apoyo de 12 gobernadores regionales, incluido Martín Vizcarra.
Los asesores de Vizcarra insistían con los correos electrónicos. Hubo varias reuniones con dirigentes del partido. Hasta que PPK se animó y en Arequipa propuso a Vizcarra integrar la plancha presidencial. Vizcarra aceptó. Iría como primer vicepresidente; Mercedes Aráoz como segunda, no aceptó, pero luego se adaptó a la decisión de PPK.
Keiko Fujimori sí estaba muy interesada en Martín Vizcarra. Hubo una reunión de una hora, donde la entonces candidata lo elogió por su buena gestión y su limpieza ética. “Te he investigado y estás limpio”, le dijo en ese encuentro Fujimori. Pero Vizcarra no aceptó, porque “ir con el fujimorismo, era quemarse”. Meses después ambos se encontrarían en un debate donde Fujimori lo llamaría reo contumaz, pese a que antes le dijo que estaba limpio. Por ese encuentro, Vizcarra pensó en denunciarla por difamación, pero dejó que la cabeza se enfriara y se cobró la revancha años después.
Así parece haber conseguido varias metas. Su persistencia lo ha llevado a sacar adelante varias reformas políticas. Sus rivales no han hecho más aceptar sus condiciones y criticarlo desde Twitter y programas de entrevista. Ni siquiera se han dado el trabajo de conocerlo. Si hubieran leído los libros de Rafaella León o Martin Riepl probablemente hubieran obtenido pistas para vencer a Martín Vizcarra.
¿Leal o no?
Se ha dicho mucho si Vizcarra fue leal o no al expresidente Pedro Pablo Kuczynski, durante los procesos de vacancia, y renuncia al cargo. Se le acusó de conspirar con los fujimoristas para sacarlo de Palacio de Gobierno.
Ambos textos abordan este aspecto de la vida de Vizcarra. Por ejemplo, la relación entre Vizcarra y PPK no fue buena ni entrañable como nos hacían ver en la campaña electoral. En pantalla veíamos a PPK tratando como a un hijo a Martín Vizcarra, pero detrás de cámaras, no era así.
Durante la campaña lo hicieron de lado en la segunda vuelta. En el gobierno hubo momentos incómodos. A veces el círculo más íntimo del expresidente hablaba en inglés frente a Vizcarra. Aunque el actual mandatario entendía el idioma, no lo hablaba con fluidez.
Cuando renunció al Ministerio de Transportes y Comunicaciones por el caso Chinchero prácticamente lo hizo de lado. PPK lo invitaba a las sesiones del Consejo de Ministros para hacerle consultas, pero no las hacía. Había momentos en que Vizcarra hacía su silla hacia atrás y solo escuchaba, miraba. Ni tenía oficina.
Al inicio de la crisis, los fujimoristas sí lo buscaron para conocer si sucedería a PPK en caso de su vacancia. José Chimpler le envió una carta escrita a mano donde le aseguraba gobernabilidad. Daniel Salaverry lo contactó, y ambos obtuvieron la misma respuesta: en cumplimiento con la Constitución asumiría la presidencia. Fue leal a la Constitución, como ahora, antes que a PPK.
También es cierto que congresistas y ministros del gobierno insistieron para que renuncie en caso PPK sea vacado, hasta le escribieron una carta de renuncia que no firmó.
Lo tomó por sorpresa que PPK, en un mensaje a la Nación pronunciado antes de ese proceso, dijera que sus vicepresidentes se irían con él si lo desaforaban. Pero Vizcarra no se iba a ir, seguiría como presidente.
No se dio esa vacancia, pero llegó la renuncia, y el ascenso a Palacio fue menos traumático.
Si hablamos de lealtad, el presidente sí es leal a su familia, sus amigos en Moquegua, y también a Moquegua.
Los libros
Los libros de Rafaella León y Martin Riepl abordan más detalles de la personalidad de Vizcarra. León se preocupa por construir un perfil más político del presidente, mientras que Riepl describe al mandatario con ayuda de anécdotas de amigos y familia. En el libro de Riepl, conocemos el apodo de Vizcarra, o los momentos en que se dedicó a hacer taxi o bombero, e incluso hizo de locutor de radio. Con León conocemos mejor las decisiones que tomado como vicepresidente y presidente, además que cuenta con la ventaja de haber hablado con el mandatario en tres ocasiones para su investigación.
Otros textos recomendables para conocer la coyuntura son K.O. P.P.K de Marco Sifuentes que aborda la crisis política y construye un perfil del expresidente Kuczynski, y también Mototaxi de Víctor Caballero, una guía detallada de toda esta coyuntura.
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