Arequipa: Tras las rejas estudió y ya es abogado
6 de agosto de 2017

Vicente Tello Allasi es el delegado jurídico del Pabellón A del penal de varones de Socabaya. Su palabra es ley entre sus compañeros, a quienes también asesora legalmente en sus procesos judiciales.
Fue condenado a tres décadas de prisión por el delito de robo agravado. Recuerda que estaba en una situación económica caótica y le propusieron conducir un carro y cometer varios delitos. No fue capturado infraganti, pero la Policía lo ubicó por sindicación. Afrontó el proceso con una defensa desastrosa y lo condenaron a 30 años de prisión por el delito de robo agravado.
A raíz de la deficiente defensa, que marcó el futuro de su vida, comenzó a estudiar derecho para revisar los casos en los que lo habían involucrado. Actualmente lleva recluido 11 años y 7 meses.
En el transcurso del encierro culminó su carrera en la Universidad Los Ángeles de Chimbote y alcanzó en 2012 el grado de Bachiller en Derecho, pero debido a que no podía titularse en este centro de estudios, por problemas con la nueva Ley Universitaria, es que presentó su expediente a la Universidad Inca Garcilaso de la Vega para titularse. Aún está pendiente la respuesta al trámite que se podría concretar en enero próximo.
En tres oportunidades ha solicitado el beneficio penitenciario de la libertad condicional, pero su solicitud ha sido denegada, a pesar de cumplir los requisitos necesarios para obtener la reducción de su condena.
Actualmente Vicente trabaja para un estudio jurídico apoyado por uno de sus compañeros de colegio de la infancia que es economista. Con sus conocimientos apoya a personas de escasos recursos que no tienen la posibilidad de pagar por un buen defensor.
Asesora legalmente a diez compañeros de su mismo pabellón, quienes también han solicitado la reducción de sus penas.
Este abogado de 37 años de edad pasó del pabellón más peligroso al de menor seguridad por buen comportamiento y sobre todo por sus ganas de superación.
Ahora convertido en un hombre de leyes cree en la verdadera resocialización de los reclusos, aunque recalca que los obstáculos para la reincorporación de los exreclusos en la sociedad los pone muchas veces el sistema de justicia y el propio Estado.
Cuestionó que tras la nueva Ley Universitaria, los hombres privados de su libertad ya no tienen la posibilidad de alcanzar una profesión estudiando a distancia. Malestar que hizo llegar a la propia ministra de Justicia, Marisol Pérez Tello, quien aplaudió su esfuerzo.
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