EDITORIAL: El proceso de descentralización
1 de agosto de 2017

Una de las omisiones más frecuentemente advertidas en el mensaje presidencial de Fiestas Patrias ha sido el de la descentralización, como una acción reclamada y necesaria para que en el país se logre un avance de las regiones y provincias que permita disminuir las notorias diferencias que se advierten entre Lima y el resto de la república.
La parlamentaria por Arequipa, Alejandra Aramayo, presidenta de la comisión de descentralización, regionalización y gobiernos locales, ha entregado a conocimiento público una evaluación realizada en el periodo de sesiones del 2016-2017, respecto al tema.
Debemos empezar por señalar que en las campañas electorales del 2016 ningún candidato se excluyó de hablar del tema, pero, y como ya es costumbre en este país, el elegido lo volvió a olvidar como lo han hecho anteriores mandatarios y el reclamo ha sido general por un silencio impresionante en el mensaje presidencial.
La señora Aramayo advierte que el proceso de descentralización está virtualmente detenido y agravado por la ausencia de una reactivación económica regional y el fin del ciclo dorado de altos precios de los minerales.
Además conviene, para conocimiento público, que se cite que entre los documentos utilizados para el informe se mencionan arequipeños, que durante tiempo han tratado el asunto y reclamado los derechos de los pueblos olvidados.
Agobiado por una situación económica heredada del régimen anterior y agravada por el fenómeno El Niño Costero y la ausencia de inversiones en el país, la descentralización reclama con mayor ímpetu que nunca la necesidad de que se haga justicia a los pueblos marginados del desarrollo.
Sobre ellos solo hay la promesa de preocuparse por dotar de servicios esenciales de agua y desagüe a todos los pueblos que no lo tienen, pero, y a pesar de los GORE, y de las reuniones con los alcaldes, hace falta un ministerio que realmente procure la descentralización y que tenga vocero en el consejo de ministros para tratar asuntos tales como la descentralización fiscal, la modernización, el fin de los problemas de demarcación territorial y un plan de política nacional que permita acercar a la Capital de la República con los pueblos olvidados.
La descentralización ha sido el más grande olvido del gobierno de Kuczynski, y un mal trato a quienes le dieron la victoria electoral sobre la base de una justicia ofrecida con los que no tienen la oportunidad de alcanzar el desarrollo de Lima.
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