Columna

El sentido de la vocería parlamentaria

21 de julio de 2026

Por: Christian Aranda, diputado electo de la república. 

El pasado 18 de julio, la bancada de diputados de Renovación Popular eligió y oficializó a su nueva vocería para el periodo legislativo 2026-2027. Roxana Rocha asumirá la vocería titular; quien escribe estas líneas ha recibido la confianza de la bancada para ejercer la primera vocería alterna; y el comandante Alex Segura desempeñará la segunda vocería alterna. Del mismo modo, la bancada de senadores designó a Lourdes Alcorta como vocera titular, acompañada por Milagros Jáuregui y Edgar Mancha como voceros alternos.

Recibir la confianza de mis colegas constituye un honor, pero sobre todo una gran responsabilidad.  Asumo esta tarea desde una convicción socialcristiana: la política no es un espacio para el lucimiento personal, sino un servicio orientado al bien común, al respeto de la dignidad de cada persona y a la búsqueda de una sociedad más justa, solidaria y fraterna. Esta designación representa también una oportunidad para explicar a la ciudadanía qué es un vocero parlamentario y cuál es el papel que desempeña dentro del Congreso.

El vocero es el representante institucional de una bancada. Expresa la posición colectiva de su grupo parlamentario y contribuye a darle unidad y coherencia en la acción política. Pero esa función no se agota en la coordinación interna ni en la exposición pública de acuerdos: exige también responsabilidad moral, capacidad de escucha y vocación de servicio. Entre sus responsabilidades están articular consensos internos, coordinar la estrategia legislativa, participar en la Junta de Portavoces y comunicar con claridad las decisiones de la bancada ante el Congreso y la ciudadanía, siempre con la mirada puesta en el bien común y en la defensa de los valores que sostienen a la Nación.

Esta labor va mucho más allá de ofrecer declaraciones a los medios de comunicación. Un vocero debe ser un puente permanente entre los congresistas de su bancada, las demás fuerzas políticas, la prensa y los ciudadanos. Debe escuchar, dialogar, explicar y defender las convicciones de su grupo con firmeza, pero también con respeto, procurando construir los acuerdos que el interés nacional haga posibles. Desde esta visión, el diálogo no es una concesión táctica, sino una expresión de madurez democrática y del reconocimiento del otro como persona, con dignidad y derecho a ser escuchada.

La decisión de confiar esta responsabilidad a dos representantes del sur del Perú – Edgar Mancha, de Puno, en la Cámara de Senadores, y quien suscribe, por Arequipa, en la Cámara de Diputados – reconoce también la importancia de fortalecer los vínculos entre la representación nacional y las regiones. El Perú necesita que todas sus voces sean escuchadas y que la política recupere su sentido de cercanía con la gente.

Asumo esta responsabilidad con gratitud a Dios y con un profundo sentido institucional. Mi compromiso es contribuir a elevar la calidad del debate público, promover los acuerdos que beneficien al Perú y representar los principios de Renovación Popular con claridad, solvencia y respeto. La firmeza en las convicciones nunca debe excluir la disposición al diálogo cuando está de por medio el bien común de la Nación, porque servir a la patria significa trabajar por una política más humana, ética y orientada a la dignidad de todos los peruanos.

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