Arequipa

La Independencia y la Vergüenza Internacional

31 de julio de 2022
Por: Dr. Fortunato Turpo Choquehuanca.

EL FORO DE DIÓGENES

Por: Dr. Fortunato Turpo Choquehuanca.

El Perú requiere de un gran cambio no solo estructural sino mental. El Perú seguirá frustrado mientras no exista una integración real, no ficticia ni interesada por los grupos empresariales que depositan sus ganancias en los bancos extranjeros de Norteamérica y Europa; y no invierten aquí sus capitales que acumularon en el país. Mientras no exista una conciencia política con visión de futuro para el país. Mientras no exista una conciencia de integración andina.

Debe incentivarse la unidad de los pueblos, de las diferentes regiones y comunidades bajo una sola concepción de ideas y visiones del Perú Andino.

Es sorprendente, la independencia, una revolución que se sostenía en los ideales de la libertad, igualdad y fraternidad, oprimió y despojó cruelmente al pueblo andino. La independencia fue para los criollos. No fue para los antiguos peruanos. En 1828, se convocó a un congreso constituyente en el cual “se discutió la situación de los indios, sometidos a una tutela como en la época del virreinato; los conservadores defendían el paternalismo colonial; los liberales proclamaban que los indios eran personas iguales a los demás ciudadanos, blancos o mestizos; debían gozar de todos los derechos legales, como los de elegir y ser elegidos, de comprar, vender e hipotecar tierras y otros bienes; triunfaron los liberales, y a los pocos años de haber adquirido todos sus derechos, los dueños del imperio habían perdido la mitad de sus tierras. La adhesión a los ideales de libertad no siempre es inocente; debemos recordar, una vez más, la frase de madame Roland: “Libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre”. Terminada la independencia, la república del siglo XIX, fue pobre en ideologías y en realizaciones.

Hoy, lamentable lo que viene aconteciendo, a la luz de los hechos, cuando los más “altos dignatarios” de la nación son los corruptos y asquerosos de la patria. La corrupción en el seno del gobierno se arrastra desde el gobierno de Augusto B. Leguía, quien pasó sus últimos días en la cárcel y tuvo la osadía de escribir un libro “Yo tirano yo Ladrón”, que seguramente, los actuales personajes de Odebrecht escribirán también sus memorias con mentiras tratando de limpiar sus delitos, emulando a Leguía.

Es una vergüenza internacional, que, en los estrados judiciales, los penales y hasta en el último rincón de los habitantes del hampa, los personajes sean los ex presidentes Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Ollanta Humala y Alan García, junto a otros dignatarios latinoamericanos, que siempre se han preciado de ser gobiernos demócratas del siglo XXI, dentro de un sistema corrupto que ha traído la gran frustración del país.

Nunca tuvimos la autoridad de un poder judicial que aplique la ley con sabiduría ante la corrupción tratándose de los llamados “Peces gordos”. Siempre se impuso el poder político y los intereses de clase, acostumbrados a manipular las decisiones judiciales y corromper las instituciones del Estado. Razón por el cual, hay que dejar trabajar a la autoridad judicial y al Ministerio Público, evitando la intromisión política a través del Congreso de la República y hoy con la obstrucción del Poder Ejecutivo, que, sin duda, se abre un nuevo camino de nuevos procesados que llegarán también a ser los elegantes ciudadanos en los penales de la república.

Realmente, es impredecible lo que ocurrirá a futuro con nuestros recursos naturales, por lo que deben darse decisiones bajo la coordinación de un órgano supranacional respetando la soberanía de los estados y cultivar nuevamente la mente de los gobiernos.

En todo caso, se hace imprescindible refundar las repúblicas. En el Perú hay que hacer una verdadera cruzada de renovación total de la política, de la sociedad en un verdadero sacrificio para refundar la república. A nuestro país hay que refundarlo otra vez, de ser posible con la intervención de las fuerzas populares con clara decisión de autoridad dura y revolucionaria. Ahora, simple y llanamente nuestro país, el Perú, es un victorioso exportador de solo materia prima, que se tiene en abundancia, los recursos naturales, gracias a los antiguos peruanos, el Imperio Inca. En la actualidad no existe ninguna esperanza en los poderes del Estado.

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