Arequipa

La nueva epidemia juvenil: el dolor de espalda

20 de febrero de 2026

Especialistas de Ocean advierten impacto del sedentarismo.

El dolor de espalda ya no es un problema exclusivo de adultos mayores. En los últimos años, se ha observado un incremento significativo de molestias cervicales y lumbares en jóvenes entre 15 y 30 años, asociadas principalmente al uso prolongado de dispositivos electrónicos, extensas jornadas académicas, laborales, sedentarismo y elevados niveles de estrés.

Especialistas en salud musculoesquelética señalan que la exposición constante a pantallas, el hábito de estudiar o trabajar en posturas inadecuadas y la falta de actividad física estructurada están generando alteraciones posturales tempranas. Estas disfunciones biomecánicas, cuando no se atienden oportunamente, pueden evolucionar hacia dolor crónico, restricciones de movilidad e incluso afectar el rendimiento académico, deportivo y laboral.

SÍNTOMAS FRECUENTES QUE NO DEBEN NORMALIZARSE 

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran dolor en cuello y hombros, rigidez lumbar, cefaleas tensionales, sensación persistente de fatiga y molestias al permanecer sentados durante periodos prolongados. Lo preocupante es que muchos jóvenes normalizan estas señales, considerándolas una consecuencia inevitable de su rutina diaria, lo que retrasa la búsqueda de atención profesional.

ENFOQUE INTEGRAL PARA UNA MEJOR RECUPERACIÓN 

Ante este panorama, especialistas recomiendan un abordaje integral que combine atención quiropráctica y terapia física. La quiropráctica se enfoca en evaluar y corregir alteraciones en la movilidad de la columna vertebral mediante ajustes específicos y personalizados, con el objetivo de optimizar la función del sistema nervioso y restablecer el equilibrio biomecánico del cuerpo.

Por su parte, la terapia física complementa el tratamiento a través de programas estructurados de fortalecimiento, estabilización y reeducación postural. Asimismo, incorpora técnicas de liberación miofascial y planes de movilidad progresiva diseñados para prevenir recaídas, mejorar la función muscular y potenciar el desempeño en actividades académicas, deportivas y laborales.

La integración de ambas disciplinas no solo busca mejorar el síntoma de dolor, sino intervenir sobre la causa estructural y funcional del problema, promoviendo una recuperación más completa, sostenible y orientada a la prevención.

ACCIÓN TEMPRANA: LA PREVENCIÓN COMO PILAR FUNDAMENTAL 

Especialistas coinciden en que la prevención constituye un pilar fundamental. Implementar pausas activas durante el estudio, mantener una ergonomía adecuada, fortalecer la musculatura profunda del core y realizar valoraciones profesionales tempranas puede marcar una diferencia significativa en la salud a largo plazo.

El mensaje es claro: el dolor frecuente no es normal, aunque se haya vuelto común. Escuchar al cuerpo y actuar de manera preventiva permite reducir el riesgo de complicaciones futuras y favorecer un estilo de vida activo, productivo y saludable.

En un contexto donde las exigencias académicas y digitales continúan en aumento, cuidar la columna vertebral desde la juventud representa una inversión estratégica en bienestar presente y calidad de vida futura.

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