Arequipa

Lustrabotas, un oficio al paso en una ciudad pujante

31 de julio de 2022
DON JOSÉ, UN EXPERTO EN EL OFICIO.

BAJAN LOS OJOS SÓLO PARA SACAR BRILLO A LOS ZAPATOS

Aquí contamos la historia de Don José.

Por: Freddy Aguilar Sánchez

El parque Duhamel presencia a tempranas horas el arribo de decenas de jóvenes y adultos que buscan trabajo entre los anuncios de los puestos de periódicos que ahí se encuentran. Otros transeúntes se trasladan a concretar reuniones con sus empleados. Pero también hay quienes ven en la esquina superior del parque una parada obligatoria con Don José.

Luego del saludo, agarran el periódico de su preferencia, que muchas veces es el periódico deportivo. Se sientan y en un gesto rápido se observan en el espejo. El señor José reconoce ya a todos sus caseros. Le habla de las últimas noticias, de los chismes, mientras con el trapo más viejo empieza por quitarle el polvo a los zapatos de su cliente.

Su trabajo es ameno. A sus sesenta años, no pretende romperse la espalda, pero prefiere mantenerse a sí mismo. Siempre se lleva mínimo sesenta soles por día. De ocho y media a cinco de la tarde, pero las horas pasan volando gracias a la charla que mantiene con sus amigos y conocidos del negocio, que dice, lo mantiene vivo y alerta.

En las épocas de pandemia, prefirió quedarse, así como la mayoría del sindicato, pues es lo que se estableció. Padeció por la lejanía de ese espacio que representaba su día a día, el trajinar con el que se valía en la vida. Prefirió la salud. De todas maneras, apenas se enteró que se podía volver a las calles, no lo pensó dos veces.

Desde tempranas horas de la mañana, lustra zapatos a jóvenes y mayores que buscan trabajo y ofrecen sus servicios. A adultos mayores que laboran en Cercado. Nunca ha menospreciado su labor, porque sabe que trabajo es trabajo, y todo trabajo dignifica. De todas maneras, baja los ojos cada vez que lustra las botas, pero con el orgullo que solo pueden tener los que practican su oficio.

Los pasos de muchos son alumbrados por sus manos. Por lo menos, cada vez que estén cabizbajos, podrán ver el resplandor en su calzado, bromea Don José. Con veinte años en el oficio, es capaz de reconocer las historias ocultas de muchos primerizos que nerviosamente se dirigen a sus centros de empleo. Sabe que los zapatos que uno usa no dependen del azar de la moda, sino que el calzado escoge a su dueño, con las personalidades de acuerdo a su estilo.

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