Arequipa

Madres arequipeñas: El coraje que impulsa hogares y forja empresas

12 de mayo de 2025

Por: Edith Choque, CEO de Pro Avance. 

Mayo, el mes en que celebramos a las madres en todo el Perú, nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre la figura que ellas representan, no solo en el calor del hogar, sino también como un motor vital de nuestra economía y sociedad. 

En cada rincón de nuestra Blanca Ciudad, desde los concurridos mercados hasta las oficinas y los talleres artesanales que reflejan la herencia del sillar, vemos la impronta de madres que, con ese temple ‘characato’ que nos caracteriza, no solo crían y cuidan, sino que también emprenden, trabajan y lideran. 

Como CEO de Pro Avance, he tenido el privilegio de conocer de cerca innumerables historias de madres que son verdaderas arquitectas de sus destinos y los de sus familias. Las estadísticas nos ofrecen un panorama revelador y que resuena con fuerza en nuestra región sur. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), alrededor del 67.1 % de las mujeres en edad de trabajar en el Perú forman parte de la Población Económicamente Activa (PEA). Un porcentaje significativo de ellas son madres. 

Más aún, un estudio del Ministerio de la Producción (Produce) de hace unos años indicaba que cerca del 30 % de los emprendimientos en el país eran liderados por mujeres, muchas de ellas motivadas por el deseo de generar ingresos propios para sostener a sus hijos, buscando flexibilidad y autonomía. 

En Arequipa, este espíritu emprendedor femenino es palpable; lo vemos en el dinamismo comercial, en el sector servicios, en la agroindustria y en el turismo, donde la mujer arequipeña, y en especial la madre, juega un rol protagónico, a menudo invisible pero fundamental.

Estas mujeres no solo gestionan sus hogares con maestría, sino que también se aventuran a crear sus propios negocios o destacan en sus roles laborales con una dedicación encomiable. Sin embargo, su camino rara vez está exento de obstáculos. 

La «doble jornada» es una realidad para la mayoría: tras cumplir con sus responsabilidades laborales o al frente de sus emprendimientos, les espera el trabajo no remunerado del hogar y el cuidado de los hijos, una carga que, según el INEI, sigue recayendo desproporcionadamente sobre ellas, dedicando en promedio casi el doble de horas semanales a estas tareas que los varones. 

A esto se suman las dificultades para acceder al financiamiento formal, donde a veces persisten sesgos de género; la menor participación en redes de contacto profesional o mentorías; y la necesidad imperante de contar con servicios de cuidado infantil accesibles y de calidad que les permitan desarrollar su potencial sin el constante peso de la preocupación. 

Recuerdo el caso de una emprendedora textil de Arequipa, madre de tres, que me contaba cómo tuvo que aprender a manejar ventas en línea durante la pandemia con el celular, mientras supervisaba las tareas escolares de sus hijos; su historia es un testimonio de innovación forzada por la necesidad y una resiliencia que inspira.

A pesar de estos desafíos, las madres peruanas y arequipeñas demuestran una capacidad admirable para la innovación y la adaptación. Convierten sus habilidades culinarias en exitosos negocios de catering, sus talentos artesanales en productos con calidad de exportación, y su capacidad organizativa en la gestión eficiente de pequeñas y medianas empresas. 

Son ellas quienes, con frecuencia, impulsan la economía local desde la base, asegurando el bienestar de sus familias y, por extensión, contribuyendo al desarrollo sostenible de nuestras comunidades. Su aporte económico, aunque a veces subestimado, es crucial para la reducción de la pobreza y la generación de empleo.

En el marco de este mes dedicado a las madres, es fundamental que nuestra admiración se traduzca en acciones concretas que promuevan una mayor equidad. Necesitamos políticas públicas y estrategias empresariales que reconozcan y alivien la carga del cuidado, que fomenten la corresponsabilidad en el hogar y que faciliten el acceso de las madres a recursos financieros, capacitación de alto nivel y redes de apoyo efectivas. 

Como sociedad, debemos seguir trabajando para derribar las barreras que aún limitan su pleno desarrollo profesional y empresarial. Que esta reflexión nos impulse a construir un entorno donde el inmenso potencial de cada madre pueda brillar con toda su intensidad, no solo durante mayo, sino todos los días del año.

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