Niños invidentes aprenden a dibujar
25 de diciembre de 2018

Técnica ayuda a los menores a reconocer colores y dibujos para practicar este oficio.
Para quienes tienen la posibilidad de gozar de sus cinco sentidos, es difícil comprender cómo niños que no pueden ver, pueden pintar o dibujar. Pero el ser humano es tan grande, que las limitaciones físicas no los detienen y los niños del centro de educación para ciegos Virgen del Pilar así lo han demostrado con su primera muestra artística.
“Esa es parte de la grandeza de la creación, que cuando te falta un sentido, puedes desarrollar otros para continuar viviendo”, dijo el rector de la Universidad Católica San Pablo, Germán Chávez, al presentar la muestra, con la voz quebrada, luego de ver y saber lo que estos niños invidentes pueden lograr lo que muchos no creían.
Uno puede tener ciertas limitaciones, pero si existen personas que los pueden ayudar a superarlas, los niños pueden lograr muchas cosas. Es el caso de estos menores, quienes han aprendido a distinguir los colores con el apoyo de cuatro estudiantes de educación de la San Pablo y la guía de la directora María Eugenia Cano Aguirre, que durante casi tres meses, ayudaron a los menores a reconocer los colores con sus manos.
“No ha sido difícil, solo se requiere de mucha paciencia, tampoco para ellos ha sido complicado, por el contrario, les encanta embarrarse con las témperas y ha sido un gran logro, lo que demuestra que pueden seguir haciendo cosas muy grandes”, señaló la docente.
Hace unos 6 a 7 años, María Eugenia comenzó a investigar una técnica que les permitiera a los niños invidentes reconocer los colores y pintar. Se enteró de un sistema que no era muy conocido y que fue creado por la colombiana Constanza Bonilla y que luego se denominó “Sistema Constanz” y comenzó a trabajar con los menores invidentes en una primera etapa, lo que le sirvió para hacer sus tesis de maestría.
“Como se trata de un sector que no es muy atendido, me interesó continuar trabajando e investigando, porque además es una experiencia enriquecedora en lo personal, porque uno se sensibiliza mucho con estos niños y ahora estoy profundizando el tema para mi tesis de doctorado”, explica María Eugenia.
La técnica consiste en que los niños puedan reconocer los colores con el tacto a través de un sistema de códigos que se encuentran en alto relieve. Por ejemplo, el color amarillo lo reconocen como una línea recta y que está asociado a los rayos del Sol; la línea ondulada es el color azul y está relacionada con las ondas del mar y el color rojo que está asociado al fuego es una línea quebrada.
A partir de allí se pueden obtener los colores secundarios como la conjugación entre el amarillo y el azul para obtener el color verde que ellos consiguen con una línea recta y una ondulada, para el naranja una línea recta con una quebrada o para el morado una línea recta con una ondulada y así sucesivamente.
En el caso del color negro, ellos lo reconocen como un nudo por el cual no pasa la luz y para el color blanco es como un aro, por donde pasa la luz y luego de reconocer los colores toman el frasco de témpera en función de los códigos asociados con las líneas.
En una primera etapa los niños han logrado hacer rompecabezas de colores que han sido colocados en cuadros que están a disposición del público en la galería de arte de la San Pablo en la calle Palacio Viejo.
Richard Nina Cayllahua es uno de los niños que siguió el curso de pintura en las dos oportunidades, cuando apenas tenía 6 años y ahora cuando termina su educación primaria. En el momento en que la docente y las estudiantes llegaron para presentarse ante los niños y explicarles lo que iban a ayudarles a hacer, de inmediato reconoció a
María Eugenia por su voz y se mostró entusiasmado por continuar esa primera experiencia.
Fue él quien a nombre de todos los niños agradeció por el tiempo que se tomaron en enseñarles a pintar y les pidió continuar con el programa, a pesar que ya no estará para continuar aprendiendo, aunque su mamá ha pedido a la docente le enseñe las técnicas para poder seguir avanzando de manera personalizada.
Ahora los temas son sencillos dice, pero queríamos demostrar que pueden hacerlo, posteriormente se puede ir perfeccionando la técnica hasta llegar a hacer que hagan sus paisajes y otro tipo de dibujos.
Para los niños que solo tienen discapacidad visual ha sido un trabajo mucho más fácil de realizar, lo complicado se presenta con los niños que tienen multidiscapacidad, por lo que ha requerido de un tiempo adicional de trabajo, pero se ha logrado las metas planteadas, que todos participen sin ninguna discriminación y demuestren que son capaces de lograr muchas cosas.
La docente espera que esta no sea la única oportunidad que tengan de ayudar a los niños, ya que es la idea que en los próximos años, nuevas practicantes de la carrera de Educación también puedan trabajar con ellos, para lograr mayores resultados.
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