Columna

Proyectos que parecen rentables, pero no lo son

14 de septiembre de 2026

Cuidado: no toda inversión rentable crea valor.

Por: Giuliana Wiese, consultora y mentora financiera.

En el papel, muchos proyectos funcionan. Las cifras cuadran, los ingresos proyectados son atractivos y la rentabilidad se parece al futuro ideal. Sin embargo, en la práctica, no todos esos proyectos generan valor real. El problema suele estar en cómo se evalúa.

Con frecuencia, las decisiones de inversión se basan en indicadores incompletos o supuestos optimistas que no reflejan la realidad operativa del negocio. Y es ahí donde proyectos aparentemente rentables terminan generando pérdidas o quiebres.

RENTABILIDAD

Uno de los errores más comunes es confundir ingresos con rentabilidad. Un proyecto puede proyectar altos niveles de venta, pero si los costos asociados no están correctamente identificados, el margen real puede ser mucho menor al esperado.

Además, es frecuente subestimar gastos indirectos como costos administrativos, logísticos o financieros. Estos elementos, aunque no siempre visibles en una primera evaluación, impactan directamente en el resultado final.

Por lo tanto, la rentabilidad no debe medirse por lo que entra y por lo que realmente queda después de operar.

EL IMPACTO

Otro factor crítico es la construcción de escenarios. Muchas evaluaciones parten de supuestos ideales: ventas constantes, costos estables y ejecución sin desviaciones.

Sin embargo, la realidad rara vez responde a ese escenario. Cambios en la demanda, retrasos en la implementación o variaciones en los costos pueden alterar significativamente los resultados proyectados.

Cuando estos riesgos no se consideran, el proyecto se evalúa con una base irreal. Y lo que parecía rentable, deja de serlo en cuanto se enfrenta a la operación.

EL COSTO DEL TIEMPO

No todos los proyectos generan retorno en el mismo plazo. Algunos requieren una inversión inicial significativa y un periodo prolongado antes de generar ingresos.

Si este tiempo no se gestiona adecuadamente, el negocio puede enfrentar presiones de liquidez que afecten su operación. Incluso proyectos rentables en el largo plazo pueden ser inviables si no se pueden sostener en el corto plazo. En este sentido, el flujo de caja es tan importante como la rentabilidad proyectada.

RIESGO NO DIMENSIONADO

Toda inversión implica riesgo, pero no todos los riesgos están identificados o cuantificados. Factores como dependencia de un solo cliente, cambios regulatorios, variaciones en el tipo de cambio o falta de experiencia operativa pueden afectar el resultado del proyecto.

Cuando estos riesgos no se consideran, la evaluación queda incompleta o sobrevalorada. Y una decisión tomada con información parcial aumenta la probabilidad de error a corto plazo y de grandes pérdidas a largo plazo.

MÁS ALLÁ DE LA RENTABILIDAD

Un proyecto no debe evaluarse de manera aislada. Su impacto en la operación general del negocio es clave. Por eso, asignar recursos a una inversión implica dejar de utilizarlos en otras oportunidades. Para lo cual, es importante analizar si el proyecto aporta más valor que otras alternativas disponibles. Además, se debe evaluar si el negocio tiene la capacidad operativa para ejecutarlo sin afectar su desempeño actual.

CUÁNDO EVALUAR

Las empresas que toman mejores decisiones de inversión a parte de evitar el riesgo, lo entienden y lo gestionan. Es decir, evalúan proyectos con información completa, consideran distintos escenarios y toman decisiones basadas en criterios financieros sólidos.

Por eso, antes de aprobar un proyecto, construya al menos tres escenarios financieros: conservador, esperado y optimista, incorporando variaciones en ingresos, costos y tiempos de ejecución. Además, calcule el punto de equilibrio y determine cuánto tiempo puede sostener la inversión sin generar ingresos. 

Finalmente, compare el retorno del proyecto contra otras alternativas de inversión disponibles dentro del negocio. Este enfoque le permitirá tomar decisiones más informadas, priorizar mejor sus recursos y evitar comprometer capital en proyectos que solo parecen rentables.

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