Roma, una película dedicada a una nana
25 de diciembre de 2018

Película de Netflix que podría ganar el Óscar de la temporada. Cuenta la historia de Cleo, una niñera dedicada a la crianza de cuatro menores en una familia de clase media.
Por: Christiaan Lecarnaqué L.
“Cuando le dices que no, peor lo hace”, dice mi mamá. Negarse al capricho de un niño es como invitarlo a que lo haga. Su madre les dijo que se queden en la orilla del mar, mientras repara y alista el carro para regresar a casa. “Cleo ahí te los encargo”, recuerda a la nana de cuatro niños.
Cleo les advierte una y otra vez: No se metan muy adentro. ¿Creen que le hicieron caso? La nana lleva a uno de los cuatro hermanos a la arena, mientras otros dos continúan en el mar.
En ningún momento Cleo deja de mirar el océano y advertirles, una y otra vez que salgan del mar. Ella no sabe nadar, pero la ausencia de esta habilidad no le preocupa, sino los chicos. Cuando no hay una respuesta, la situación se convierte en el preludio de una tragedia.
Cleo deja al pequeño debajo de una sombrilla y camina rápido hacia el agua. Los llama por su nombre y los chicos no salen. Ella camina y camina, hasta chocar poco a poco con las pequeñas olas.
El sonido de las olas nos pone tensos. Llega un momento en que el agua llega hasta su cuello. Dios qué tragedia se viene. Cleo sigue y sigue, hasta que jala uno, y luego al otro. A salvo, Cleo los pone en la arena mojada. Los tres retornan a la orilla y se abrazan. “Ella nos salvó”, repiten los muchachos. “Te quiero Cleo”, le dice la niña, una vez terminada esta terrible experiencia y regresando de lo que serán estas imborrables vacaciones en la memoria.
La escena se escribe en blanco y negro en la película Roma. El filme dirigido por Alfonso Cuarón, se estrenó a nivel mundial en Netflix el 14 de diciembre, es un homenaje a la nana de Cuarón llamada Liboria Rodríguez. Una historia de amor y sacrificio que podría ganar el Óscar el próximo 24 de febrero cuando se anuncien los vencedores en Los Ángeles, Estados Unidos.
Roma es la historia de Cleo, una niñera a cargo de cuatro niños mexicanos de una familia de clase media. O sea los relatos de Libo, como también la llama Cuarón. Pero también fue una oportunidad para contar la difícil situación de estas mujeres vitales en las familias, pero invisibles en un trabajo ingrato.
Cuarón quería retratar este pedazo de su vida en el cine con ayuda de su nana. Llevó años procesar la historia. Alfonso Cuarón reveló a Indiewire que la idea nació cuando terminó su película Los hijos de los hombres en el 2006, pero recién con Gravedad en el 2013 empezó a tomar forma.
Recuerda que hacía apuntes en su libreta que luego cotejaba con los recuerdos de Cleo. “En principio el proceso solo consistía en hacer apuntes. Luego los cotejaba con los recuerdos de Libo, haciendo con ella un recorrido casi forense de su día a día, de su rutina. Esa rutina ocurría, casi toda, dentro de la casa o en lugares que yo conocía, como la calle o el mercado. Me di cuenta de que casi no conocía su cuarto. Yo no sabía que hacía ejercicio todas las noches, ni que mi abuela se la armaba de tos si tenía la luz prendida porque gastaba electricidad –algo en sí mismo espantoso. Lo que más me sorprendió fue descubrir su vida social fuera de la burbuja. Eso se me reveló como otro universo. Libo me habló de todo un contexto social que era casi opuesto al mundo dentro de la casa. Es ahí donde intervino mucho más el entendimiento desde el presente Cuarón en una entrevista”, señaló en una entrevista a Letras Libres.
LLEGÓ LIBO
Libo llegó a la vida de Cuarón en 1967 cuando apenas había nacido. Provenía de la localidad de Tepelmeme Villa de Morelos, en el estado de Oaxaca.
A Variety, Rodríguez recuerda a un Cuarón bastante travieso de los tres hermanos que debía cuidar. Una vez le ató una de las cuerdas del mandil a la silla, mientras estaba sentada. En otra oportunidad se perdió en un mercado, y en otra cuando se servía una cena en un feriado apareció un gato en una olla. “Simplemente no se comportó”, recuerda entre risas Libo.
También solía llevarlo al cine junto a sus hermanos cuando Cuarón pensaba en ser astronauta o aviador, y el cine no asomaba entre sus opciones.
Hoy Libo está alejada de esas tareas. Tiene 75 años y tiene una hija. Pero Alfonso Cuarón, este director mexicano, siempre la ha tenido en buena estima. Incluso tuvo una aparición de segundos en su película Y tu mamá también, cuando interpretó a la nana del personaje interpretado por Diego Luna. Además hay otra escena dedicada a Libo cuando este mismo personaje pasa durante un viaje por la comunidad de su nana.
Desde la proyección de Roma, Libo acompañó a Cuarón en los principales eventos. Además le dedicó el premio que ganó en el festival de Venecia a mejor película. «Libo, este filme es el producto de mi inmenso amor por ti, por mi familia y por mi país, México», dijo en aquella oportunidad.
Roma es un éxito de críticas. La revista Time, el diario británico The Guardian, la encuesta de Indiewire consideran que es la mejor película del año. Sus posibilidades de ganar el Óscar son enormes. Y ha tenido un impacto social increíble.
EL TESTIMONIO DE RENATO
El escritor peruano, Renato Cisneros, incluso se animó a contar su experiencia con su nana Rosa en su columna sabatina publicada en la revista Somos. Recordó con cariño el papel de esta mujer en su crianza así como su repentina desaparición. Y en una segunda columna comentó que volvió a hablar con ella después de muchos años.
“Rosa se acuerda de todo. De nuestro primer departamento, en la calle Aljovín; de Ramona, la señora que iba a cocinar; de Jorge, el chofer; incluso del médico que me nebulizaba para curarme el asma, el doctor Criado. También se acuerda de mi padre, “el general”. Dice que algunas madrugadas yo iba a buscarla para dormir con ella (“yo reconocía tu forma de tocar la puerta”), y que una mañana mi padre me jaló de las orejas frente a ella diciendo: “¡Tan chiquito este maricón y ya se acuesta con mujeres!”, escribió.
“Fuiste como mi primer hijo”, me dijo el lunes antes de colgar, con la voz quebrada por la felicidad o la pena. Gracias por reaparecer, querida Rosa; por ponerle mi nombre a tu único hijo y por devolverme con tus recuerdos tan nítidos pasajes perdidos de esa otra vida que fue mi infancia”.
En el Perú, según el censo del 2017, aproximadamente el 5 por ciento de las mujeres en edad de trabajar se dedican a los trabajos del hogar, entre ellos, cuidar a los niños. Pese a lo complicado y duro que es administrar una casa, los patrones no cumplen con derechos asignados por la ley, y muchas veces son despedidas sin ningún tipo de indemnización o agradecimiento. Roma busca un efecto contrario: reconocimiento.
Una maestra para Cleo
El personaje de Libo lleva el nombre de Cleo en Roma, interpretado por la maestra, Yalitza Aparicio. Su historia también es peculiar.
La producción hizo un casting en México para encontrar a Cleo. Primero en la ciudad de México, luego por los estados de Veracruz y Oaxaca. Eventualmente le tocó a la comunidad de Tlaxiaco. A Yalitza la animó su hermana.
“Mi hermana es cantante en tlaxiaco, por eso la invitaron a hacer un casting y me pidió que la acompañara. Fui por curiosa. Cuando llegamos ella me dijo: ‘¡Ándale, tú también haz la prueba para que veas cómo es esto!’ allí nomás preguntaron qué me gustaba hacer, cómo es mi familia. Nadie nos dijo de quién era la película ni de qué se trataba”, recordó.
Yalitza Aparicio clasificó y la invitaron a Oaxaca para una segunda audición. Probablemente muchos actores saltarían de alegría con esta noticia, pero en el caso de Yalitza Aparicio no. El miedo apareció. Temía que se tratara de un engaño. Lastimosamente en México, como en Perú, las ofertas de empleo se disfrazan de trata de personas, y Yalitza no quería ser una víctima.
Su familia apoyó este temor. Incluso no querían que vaya a este casting. Tampoco conocían de Alfonso Cuarón, ni de sus películas, ni de su prestigio. Entonces la productora tuvo que intervenir. Se identificaron, explicaron y solo cuando prometieron llevar a toda la familia, o parte de ella, Yalitza aceptó. Meses después la llamaron y le confirmaron que participaría en la película.
Hija de una empleada doméstica y graduada en educación preescolar, hoy es una mujer reconocida como actriz y considerada como una de las mejores intérpretes del año, según la revista Time.
Su trabajo ha sido profesional, incluso en esa escena cuando Cleo debía rescatar a los niños, ella no sabía nadar. “No sabía nadar. Fue una escena de mucho temor, pero, una vez que estuve ahí, en el momento, y me di cuenta de que no alcanzaba a ver a los niños, salió este como instinto materno que te lleva a intentar salvar a los hijos a costa de tu propia vida”, aseguró.
Sin embargo no ha estado exenta de discriminación por su origen en México donde varios comentarios hirientes publicados en redes sociales intentaron malograrle este éxito, principalmente, cuando fue portada en la revista Vogue en México. Pero tuvieron un efecto contrario, porque, además, podría obtener una nominación al Óscar por este trabajo. Y se lo merecería.
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