Sancionarán a estudiantes por violencia contra cachimbos

Hace algunos días, mientras se dictaban clases en un salón de Ingeniería Electrónica de la Universidad Nacional de San Agustín (Unsa), 5 estudiantes del cuarto y quinto año de la misma carrera ingresaron y por la fuerza cogieron a dos alumnos y les comenzaron a cortar el cabello.
Los estudiantes atacados intentaron huir, uno de ellos incluso se estrelló contra una ventana de vidrio que se rompió, mientras que el otro terminó con una serie de moretones en todo el cuerpo. Ese fue parte del llamado “cachimbazo” que hace algunos años ya fue prohibido por las autoridades de la Unsa, precisamente por el grado de violencia que se ejercía contra los estudiantes recién ingresados.
Los dos jóvenes afectados, física y mentalmente, acudieron a la Defensoría del Pueblo para presentar su queja, también a la Defensoría Universitaria, cuyos funcionarios de inmediato reunieron las pruebas para identificar a los agresores.
Tanto el representante del Defensor del Pueblo, Ángel María Manrique, como el rector de la Unsa, Rohel Sánchez Sánchez, condenaron estos actos de violencia y anunciaron que a los responsables se dictará sanciones incluidas en el Reglamento Universitario.
“Pensábamos que estos actos ya habían sido erradicados de la universidad, porque cuando ingresamos a la gestión lo prohibimos, no solo porque se atenta contra la integridad de los jóvenes universitarios, sino porque se cometen actos de violencia que pueden terminar afectando la vida de las personas involucradas”, indicó el rector.
Hasta hace algunos años atrás el “bautizo” que se hacía a los jóvenes ingresantes era considerado como un hecho brutal, debido a que bajo ese concepto, se sometía a prácticas abusivas, tanto a hombres como mujeres, ya que no solo se les cortaba el cabello, sino que eran bañados con agua sucia y pestilente, con pintura de colores y luego fotografiados y filmados. No pocas jóvenes terminaban traumatizadas y llorando.
De acuerdo al reglamento de la Unsa y del grado de responsabilidad que se encuentre en cada uno de los jóvenes que participaron de la agresión, los cuales ya han sido plenamente identificados, podrían ser separados de la institución por el lapso de un año o definitivamente.
Los estudiantes afectados vienen recuperándose con apoyo de la universidad y aunque se mantiene en reserva sus nombres, dicen que han recibido amenazas por haber presentado la queja.
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