Arequipa

Testimonio del terremoto del 23 de junio del 2001 

23 de junio de 2026

Sismo dejó 83 muertos y miles de damnificados en el sur del Perú.

Por: Víctor Aguilar Puruhuaya, investigador del Instituto de Geofísica de la UNSA.

La ocurrencia continua de terremotos en el Perú ha permitido identificar la presencia de dos fuentes, sugerimos la primera y la más importante se encuentra frente la línea de costa y tiene su origen en la convergencia de la placa de Nazca (oceánica) y Sudamericana (continental), permitiendo que la primera, más densa, se introduzca por debajo de la segunda dando origen al proceso conocido como subducción. Esto significa que en algún momento en el tiempo, en cualquier departamento que se encuentra próxima a la costa desde Tumbes hasta Tacna, será afectado en diferente grado por un terremoto con origen de este proceso. La historia sísmica trae a la memoria los terremotos de 1619, 1746, 1868, 1877, 1940, 1942, 1966, 1970, 1974 y 1996, entre los que produjeron mayor daño, destrucción y muerte a lo largo de la costa del Perú. En general, el proceso de subducción es el causante de que esta fuente libere, en forma de sismos, más del 80% de toda la energía acumulada en el interior de la Tierra. La segunda fuente sismogénica esta relacionada con los más importantes sistemas de fallas distribuidas en el interior del continente, siendo las más conocidas las de la Cordillera Blanca, Quiches, Moyobamba, Rioja, Satipo, Huaytapallana, Ayacucho, Tambomachay, Incapuquio, Toro, Huambo, Ichupampa, Solarpampa, Trigal y Chololo entre las principales. La ubicación geográfica de estas fallas sugiere las ciudades y localidades que pueden ser mayormente afectadas por los terremotos. 

Biblioteca de Ingenieria de la UNSA.

Recientemente, la costa del Perú y más específicamente la región Sur del Perú, el 23 de junio de 2001 fue afectada por un sismo cuyo tamaño puede ser comparado con el ocurrido en esta misma región en agosto de 1868. Trabajos realizados por especialistas sugieren que los terremotos de estas características deben ocurrir cada 100 a 150 años; por lo tanto, puede aceptarse la idea de que se sabía sobre el terremoto, pero no se tomaron las medidas preventivas necesarias. A continuación, el autor describirá brevemente a manera de comentarios, las experiencias vividas durante el terremoto de Junio de 2001. 

Antes de empezar, debo indicar la ocurrencia de dos sucesos que me llamaron la atención. Primero, tomando en cuenta mi responsabilidad de analizar directamente los registros de la estación ARE de Arequipa, en los dos últimos meses se había producido un decrecimiento en la frecuencia de los sismos en la región Sur del Perú. Frecuentemente, cada mes se registra la ocurrencia de 8 a 12 sismos; sin embargo, durante los dos últimos solo se produjeron de 2 a 4 sismos como máximo.

Vivienda declarada inhabitable en Jacobo Hunter.

La experiencia ha demostrado que próximo a la ocurrencia de un terremoto, la frecuencia de los sismos varía considerablemente. Segundo, en una visita a la estación tensiométrica de Huacuchara, ubicada en un túnel de 15 metros de profundidad en el distrito de Hunter – Arequipa, días antes del terremoto se notó la presencia de gas Radón a niveles medianamente altos. La acumulación de esfuerzos y energía en una determinada área provocan a ser afectada por un terremoto, acelerar la emanación de gases como el Radón. 

MOMENTO DEL TERREMOTO

Eran las 15 horas 33 minutos (hora local) en el instante que comenzó el terremoto. Por debajo de mis pies sentí el paso de las ondas sísmicas y la tierra comenzó a temblar incesantemente, adquiriendo inusitada fuerza conforme pasaban los segundos que me parecían minutos interminables de terror y desesperación. Observé que mi vivienda y la de los vecinos se balanceaban de un lado a otro y las ondulaciones de la tierra podrían haber tenido una longitud de onda de 60 cm aproximadamente. 

En los cerros circundantes y en los volcanes Misti y Chachani se producían un gran número de derrumbes de tierra y piedras. También se oía a los perros aullar incesantemente; mientras que, los animales en el campo corrían desesperados de un lado a otro hasta juntarse formando semicírculos. Considero que el terremoto tuvo una duración de 2 minutos aproximadamente, tiempo durante el cual se destruyeron viviendas, locales públicos, iglesias, casonas, etc. 

Torre de la Catedral de Arequipa.

Posterior al terremoto, en cada instante se producían réplicas y las personas salían de sus casas desesperadas hacia el patio, la calle y los parques para ponerse a salvo, se encontraban nerviosas, y no sabían que hacer, algunas no podían hablar porque pensaban que volvería a producirse otro terremoto, de ahí que se quedaran traumadas por los movimientos que se producían a cada momento. No se encontraba movilidad para trasladarse de un lugar a otro y si existía, manejaban sin sentido de precaución produciéndose varios accidentes de tránsito. La mayor parte de las personas transitaban a pie y otros corriendo desesperados en retornar a sus hogares para ver a sus familiares. 

En la ciudad de Arequipa, la catedral sufrió daños incalculables debido al desplome de la parte superior de su torre izquierda, que al caer lentamente perforó la bóveda. La torre del extremo derecho no llegó a caer quedando sostenida por rieles y refuerzos de concreto colocados durante su restauración después del terremoto de 1958. Además, presentó grietas verticales en los extremos de la torre junto a los ventanales y longitudinales en el techo. Muchas de las iglesias de la ciudad de Arequipa y provincias sufrieron daños en sus torres, así como casonas muy antiguas hechas de sillar y mortero. 

En varios tramos de la Panamericana Sur y vías de penetración hacia las provincias, se produjeron deslizamientos y derrumbes de tierra y piedras que obstaculizaron el paso de vehículos por varios días. 

Este terremoto dio origen a un tsunami que afectó la localidad de Camaná con olas de 4 a 7 metros de altura, llegando a ingresar a más de un kilómetro de distancia tierra adentro, causando muerte y destrucción. También, se presentaron fenómenos de licuación de suelos en varios lugares. 

INFORMACIÓN TÉCNICA 

El día 23 de junio del 2001, la región del Sur del Perú después de 133 años rompió su silencio con la ocurrencia de un violento terremoto que produjo muerte y destrucción principalmente en los departamentos de Arequipa, Ayacucho, Moquegua y Tacna. El Instituto Geofísico del Perú localizó el epicentro a 82 km. al NW de la localidad de Ocoña (Arequipa). La magnitud del sismo fue de 6.9 en la escala de Richter y la profundidad de su foco fue de 30 km. Las intensidades máximas fueron de VII y VIII (MM) sobre un área que considera principalmente a las localidades de Ocoña, Camaná, Mollendo, Chala, Caraveli, Arequipa, Moquegua y Tacna.

Según Defensa Civil (INDECI), en la región Sur del Perú el terremoto produjo 83 muertos, 2 mil 689 heridos, 217 mil 495 damnificados, 64 desaparecidos, 35 mil 601 viviendas afectadas y 17 mil 584 viviendas destruidas. 

En general, se puede considerar que el terremoto del 2001 nos encontró sin preparación a pesar de las experiencias vividas por una gran parte de la población que con los terremotos del 58 y 60, y el último de Nazca de 1996. Se ha notado la falta de conocimientos sobre la ocurrencia de este tipo de fenómenos y que conlleva a realizar una continua educación de la población en todos los niveles a los cuales sea posible (hogares, colegios, universidades, empresas, instituciones públicas, asentamientos humanos, urbanizaciones, pueblos jóvenes, distritos, provincias y departamentos) y realizar campañas de difusión de simulacros a nivel local y nacional. Asimismo, es importante realizar un control adecuado sobre la expansión urbana para que no se desarrolle en zonas geológicamente inestables.

Debe entenderse que si en una determinada área se han producido grandes terremotos en el pasado, estos volverán a producirse en el futuro; por lo tanto, todas las ciudades o localidades que están ubicadas a lo largo de nuestra costa y próximas a las fallas, siempre estarán propensas a soportar este tipo de peligro. Una apreciación simple nos llevaría a considerar que cuanto más nos alejamos del último terremoto que afectó a nuestra región, más cerca estamos del próximo ya que el proceso de acumulación de energía en los bordes de las placas es continuo en el tiempo. 

Considero que el peligro de un nuevo terremoto en la región del Sur del Perú, está latente, debido a que se sabe que el terremoto ocurrido el 23 de junio del 2001, no cumple las condiciones para ser considerado repetitivo del gran terremoto que se produjo en esta región el 13 de agosto de 1868. 

No debemos olvidar que cuando ocurre un terremoto, no sobreviven las personas más inteligentes, ni las más fuertes, solo se salvaran aquellas que realmente se prepararon. 

Después de 19 años, aún quedan en el aire preguntas como: 

¿Qué se aprendió del terremoto del 23 de Junio de 2001?. No deben olvidar que ocurrió un día sábado, cuando la mayor parte de personas se encontraban almorzando o descansando?

¿Estaremos preparados para soportar otro terremoto de magnitud igual y que se produzca en un día de la semana, sabiendo que muchas personas trabajan, los niños y jóvenes estarán en los Colegios, Institutos y Universidades.

¿La fragilidad de nuestra mente siempre olvida estos fenómenos que solo nos dejan tristeza y desolación?

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