Arequipa y la defensa de su patrimonio: retos para las nuevas generaciones

Por: Alisson Valencia
Arequipa es una de las ciudades con mayor riqueza histórica y cultural del Perú. Sin embargo, el crecimiento urbano, la modernización y el escaso conocimiento sobre la importancia de la conservación patrimonial plantean nuevos desafíos para la ciudad. Para reflexionar sobre esta realidad, conversamos con Santos Cesario Benavente Veliz, historiador y docente de la Universidad Nacional de San Agustín, quien comparte su visión sobre el estado actual del patrimonio cultural arequipeño, las amenazas que enfrenta y el papel que debe asumir la ciudadanía para garantizar su preservación.
¿Qué importancia tiene para Arequipa la conservación de su patrimonio histórico y cultural?
«Bueno, hay varias excepciones que podemos tomar en cuenta tratándose del patrimonio cultural. En primera instancia, partimos del criterio de que todo patrimonio tiene una relación de pertenencia, de pertenencia a los pueblos y culturas que se han desarrollado en los diversos espacios culturales del país. En este caso, para el tema de Arequipa, vemos que hay elementos culturales que se han organizado, que han quedado como evidencia en espacios arquitectónicos, en espacios arqueológicos y, de paso, en el tema de los imaginarios sociales también han quedado representadas canciones, danzas, tecnologías agrarias, tecnologías de manejo de metales, de manejo de madera, entre otros elementos.»
El Centro Histórico de Arequipa es Patrimonio Cultural de la Humanidad. ¿Qué valor histórico y simbólico representa ese reconocimiento para los arequipeños?
Para la visión del historiador y los estudios de las ciencias sociales, encontramos que el patrimonio cultural es un símbolo significado de las diversas identidades que hay en la región. Tiene significados diversos para las sociedades que se han ubicado y que se desarrollan en el medio. Cuando digo sociedades, me estoy refiriendo a los diversos grupos sociales, tanto profesionales, grupos que controlan la industria y el comercio, así como también los que se desempeñan en el mundo académico, en el mundo artesanal o en el mundo de la producción agraria o producciones de sobrevivencia.
¿Cuáles son las principales amenazas que enfrenta actualmente el patrimonio cultural arequipeño?
Si tomamos en cuenta la expansión urbana aceleradísima y sin planificación, encontramos que hay zonas donde existen elementos arqueológicos, elementos de patrimonio del siglo XIX y del siglo XX que, sin tomar la valoración del caso, terminan transformándolos, dando autorizaciones para que destruyan casonas y elementos simbólicos de la realidad. Por otro lado, la población que llega al medio impone sus símbolos de identidad y, en el contexto local y regional, no se estudian esos elementos simbólicos que producen, de alguna forma, conflictos de identidades entre los grupos humanos que se asientan en el lugar.
¿Existe suficiente conciencia ciudadana sobre la necesidad de proteger los bienes patrimoniales?
Es un tema bien complejo porque el patrimonio no corre solamente desde el mundo académico o de los medios de comunicación. Hay medios que se preocupan por poner en valor los elementos culturales de nuestro medio, pero también hay medios que ayudan a destruir. Se identifican sectores sociales que están en expansión y que han convertido el espacio territorial en una mercancía, provocando invasiones, expansiones y venta de terrenos agrarios.
Quiero decir entonces que no todas las carreras profesionales terminan valorando los patrimonios culturales y, cuando hablamos de patrimonio cultural inmaterial, se complica más la cosa porque nadie quiere bailar el huayno, no quieren cantar el yaraví, la pampeña la tocan solamente cuando hay aniversario de Arequipa. Esos elementos quedan sueltos y se van imponiendo otros que terminan desarrollándose por los medios de comunicación masiva o por las redes sociales. Un joven de 25 años escucha más reggae, cumbia, rap u otros géneros musicales que la música tradicional de su entorno, la cual incluso les da vergüenza. Ahí se genera un cambio estructural.
Lo que requerimos en la región es que todos los sectores sociales, todas las profesiones, todas las carreras y todas las instituciones públicas y privadas asuman un rol y una identidad sobre los símbolos culturales de nuestro medio.
¿Cómo puede lograrse un equilibrio entre el desarrollo urbano y la conservación del patrimonio cultural?
Si los espacios de decisión terminan orientando adecuadamente la planificación del desarrollo urbano y la identificación de espacios de ocupación humana, no tendríamos problemas de destrucción de andenerías, canales, tambos, molinos y otros elementos patrimoniales. Sin embargo, encontramos que esto está abandonado.
Las instancias que toman decisiones sobre la planificación urbana lo han dejado allí para que vea quién lo resuelve y, además, los especialistas o trabajadores encargados de esas áreas no se preocupan por profundizar el conocimiento. Más bien se preocupan por disputarse competencias administrativas y no por potenciar las oficinas de desarrollo cultural de cada una de las municipalidades.
La polémica por el retiro de los adoquines históricos de la avenida Ejército en Yanahuara generó un amplio debate.
¿Ese tipo de intervenciones amenaza el patrimonio urbano o puede justificarse en nombre del desarrollo?
El tema de los adoquines también nos lleva a reflexionar sobre el circuito de trenes que existía en Arequipa por calles como Santa Catalina, Ejército, Perú y San Camilo, entre otras. Hoy ya no observamos esas evidencias del circuito utilizado por los tranvías o trenes de la ciudad.
Este ejemplo se repite en varios espacios culturales tradicionales donde se modifican las calles, colocándoles asfalto o cemento sin analizar los efectos que produce una piedra o un adoquín en el ambiente de la zona. Si colocamos una piedra, vemos que en su base existen microorganismos que contribuyen al medio ambiente; sin embargo, al retirarla y colocar cemento, esos microorganismos desaparecen. Así convertimos la ciudad en un espacio más árido y con mayores problemas ambientales.
Sobre Yanahuara, considero que debe asumirse una posición estrictamente cultural. Si el especialista encargado ha orientado este tipo de decisiones, creo que el Ministerio de Cultura y las instituciones vinculadas al ambiente deben tomar decisiones prudentes y rápidas.
¿Qué papel cumple la educación en la valoración y protección del patrimonio cultural?
Cuando hablamos de desarrollo cultural, rescate del patrimonio y defensa del medio ambiente, siempre terminamos responsabilizando a la educación básica. Sin embargo, muchas veces estos temas se reducen a actividades puntuales como festivales de comida, de la chicha o del poncho, sin profundizar en el significado real que tienen estos elementos.
En este aspecto debemos tomar muy en serio el papel de los medios de comunicación para profundizar la información. Los historiadores, antropólogos y otros investigadores han producido una enorme cantidad de estudios sobre estos temas, pero esas investigaciones permanecen en los escaparates y no son consultadas por estudiantes de otras carreras.
Actualmente los jóvenes están más atentos al dato rápido, a las redes sociales o a herramientas que resuelven tareas de manera inmediata. Esto ha provocado una superficialización de la construcción del conocimiento profundo sobre sus propias realidades e identidades culturales.
¿Qué acciones deberían impulsarse desde las universidades para fortalecer la defensa y promoción del patrimonio arequipeño?
Igual que le echamos la culpa a la educación básica, también le echamos la culpa a las universidades diciendo que no investigan. Pero si uno revisa los repositorios y los espacios donde se almacenan las tesis, encontrará una gran cantidad de investigaciones que simplemente no son leídas.
Cada carrera y cada facultad tiene que asumir políticas culturales dentro de su estructura, y esas políticas deben ser impulsadas por la universidad. De esa manera no solamente se difunde información, sino que también se comprende, analiza, procesa y produce conocimiento. Esto ayudaría a masificar la lectura de documentos y la comprensión social de aquellos elementos culturales que actualmente están en proceso de destrucción.

Arequipa es uno de los principales referentes culturales del sur del Perú. ¿Qué desafíos enfrenta la ciudad para mantener esa condición en los próximos años?
«Los desafíos están relacionados con la necesidad de fortalecer la planificación urbana, evitar la destrucción de espacios patrimoniales y promover una mayor valoración de la identidad cultural. También es necesario que las instituciones públicas, privadas y académicas asuman una responsabilidad activa en la defensa de los elementos culturales, tanto materiales como inmateriales, que forman parte de la historia y la memoria de Arequipa.
¿Qué mensaje les daría a los jóvenes sobre la importancia de valorar y proteger el legado histórico de Arequipa?
Voy a utilizar un término bien fuerte. El joven estudiante tiene que descolonizarse. Descolonizar el conocimiento partiendo del estudio de su identidad, de su entorno social, del medio en el que se desenvuelve y del espacio donde estudia.
Un estudiante universitario no debería desconocer la historia de su propia universidad. No puede limitarse a repetir un párrafo o una línea. Debe conocer los procesos históricos que han ocurrido en el tiempo, tanto en las universidades públicas como privadas, para construir un conocimiento racional e histórico en profundidad. Ese conocimiento le permitirá descolonizarse cognitivamente y comprender mejor su propia realidad.
Leer comentarios