
Editorial: Cambio en el Tribunal Constitucional
El presidente del Tribunal Constitucional (TC), Ernesto Blume, se ha dirigido al Congreso de la República, a 6 meses del vencimiento de gestión, de seis de los magistrados integrantes del TC, para que el Congreso decida de acuerdo a ley, quiénes serán los reemplazantes de los actuales integrantes del TC.
Arequipa por su tradición jurídica y por sus méritos como sede oficial del tribunal, debe estar vivamente preocupada por la designación de nuevos magistrados, sobre todo si se tiene en cuenta lo infelizmente ocurrido con el llamado Consejo Nacional de la Magistratura.
El Parlamento tiene la obligación de decidir la forma en que se escogerán a los reemplazantes de los actuales miembros del Tribunal y la mejor idea por plantearse es la realización de un concurso al que se presenten todos aquellos que reúnan las características necesarias y las exigencias del más alto organismo que vigila el cumplimiento de la Constitución y de las leyes.
Dada la mayoría abrumadora que tiene la bancada de Fuerza Popular, esperar que la elección de magistrados no tenga un color determinado y una tendencia específica, resulta ser un sueño.
Se impone escoger a los mejores, y se puede convocar a concurso la calificación de quienes reúnan los méritos adecuados y suficientes para sustituir a un pleno que ha tenido un papel destacado e independiente.
Deberán renovarse los señores Blume, Manuel Miranda, Carlos Ramos, José Luis Sardón, Marianela Ledesma y Eloy Espinoza.
Es decir, seis del total de 7 y deben ser personas intachables, independientes y motivo de satisfacción y gloria, para quienes defienden la Constitución y la ley.
El Tribunal Constitucional debe ser un organismo independiente y tan respetable como lo ha sido hasta ahora.
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