
Editorial: Despolitizando el Congreso
No solamente resulta oportuna e inteligente la decisión del presidente del Congreso, Daniel Salaverry, de asumir la tarea de ser libre y estar al servicio de todas las bancadas, a la par de reducir las tensiones hasta ahora existentes en el Poder Ejecutivo, igual en los tiempos de PPK y ahora en los de Vizcarra, para procurar un clima mínimo de entendimiento entre las fuerzas políticas existentes en el país.
Se cita como un precedente que en el año 2004, durante el gobierno de Alejandro Toledo, el elegido presidente del Congreso de la República, Ántero Flores Aráoz, entregó su carnet partidario del Partido Popular Cristiano, del que era miembro, para merecer el aprecio y la consideración de los parlamentarios de todos los colores y bancadas y ninguna discriminación para con ellos.
Entendemos que eso mismo quiere ahora el señor Salaverry, el gesto es bienvenido por la necesidad de restablecer un mínimo de cordialidad y de respeto entre dos de los poderes del Estado, que desde el inicio de la gestión actual tuvo problemas reducidos a personas.
En el clima de respeto a la Constitución y a la Ley, es grato comprobar que existen quienes tienen amplitud de criterio y buenos propósitos de acercarse y buscar fórmulas de entendimiento que nos acerquen sin renunciar al derecho a la discrepancia que cada uno tiene con respecto a los destinos del Perú.
Lo que requerimos es evitar que a los males existentes se puedan agregar daños económicos que el país no debe soportar, porque hacen más daño que las diferencias políticas.
Todo esfuerzo que busque un mínimo de coincidencias entre quienes tienen ideas diferentes, sobre cómo lograr ventajas para el país, será bienvenido, para que juntos podamos construir una nación poderosa y desarrollada que genere empleo y bienestar.
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