Editorial

Editorial: El domo de Bellas Artes

Por diarioep / 16 de noviembre 2018

No hay vuelta que dar a decisión del Ministerio de Cultura, oportunamente conocida por la Municipalidad Provincial sobre la obligación de retirar un antiestético domo que se puso como remate del edificio del Palacio de Bellas Artes en la avenida Vargas Llosa.

Es cierto que cuando se puso dicho techo se comentó desfavorablemente la terquedad edilicia de colocarlo, quebrando la oposición de la mayoría de quienes reclamaron defensa del Centro Histórico de Arequipa.

Finalmente, se ha dispuesto ese retiro a cuenta y costo del municipio y su reemplazo por algo que merezca la pena y sobre lo cual deben opinar los colegios profesionales de Arquitectos y de Ingenieros para responder a la exigencia de los especialistas que lo condenaron.

Es evidente el propósito del flamante burgomaestre de no tener innecesarios problemas con el organismo encargado de vigilar el respeto a normas históricas y culturales que hagan bien a la ciudad y terminar con lo que fue, indudablemente, un error.

De distinto parecer es la alcaldesa Lilia Pauca, quien todavía pretende apelar a medidas administrativas, y hasta judiciales, en procura de defender el domo, cuyo desarme costará al municipio una significativa suma, pero debiera tenerse presente que aquí no hay vuelta que dar y que lo mejor es encontrar una solución que no sea discutir lo indiscutible.

Es necesario crear un clima adecuado de entendimiento entre el organismo desconcentrado de Cultura y la Municipalidad que tantos desencuentros ha tenido con el ministerio. Y esta es la oportunidad para iniciar una nueva senda de entendimiento con quienes solo quieren defender el Centro Histórico y la condición de Patrimonio Cultural de la Humanidad que tiene Arequipa. Hay que hacerlo y de una vez.

La nueva gestión municipal debe rodearse del mejor espíritu de colaboración de organismos e instituciones públicas y privadas. El primer paso debe ser el retiro ordenado por el Ministerio de Cultura, del domo verde del Palacio de Bellas Artes.

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