
Editorial: El machismo y un daño para Arequipa
La señora alcaldesa de Arequipa confió a un auditorio, mayoritariamente femenino, reunido a propósito de la fecha jubilar del Día Internacional de la Mujer, que fue objeto de lo que bien puede señalarse como daño a la ciudad por parte de equivocados funcionarios de la comuna que demostraron poco o ningún interés, en colaborar con ella y que la señora Pauca interpreta como un afán machista de quienes decidieron sabotear gestión de autoridad legítima por la licencia concedida al ciudadano que era alcalde y que decidió postular en las elecciones para nuevo gobernador regional.
El daño está a la vista. No solo se produjeron renuncias imprevistas, o licencias para servir intereses particulares o partidarios, sino que básicamente se perjudicó el quehacer municipal, y eso significa atentar contra el interés colectivo, situación que fue aprovechada en desmedro del bien común.
La declaración de la alcaldesa es una denuncia insoportable para quienes deseamos que en el Perú varones y mujeres alcancen igualdad deseable y el fin de una discriminación que nos ha dañado a extremos y a la que no hemos dado, de seguro, una respuesta adecuada que esté respaldada por una legislación que garantice que la mujer peruana está en condiciones de evidenciar que puede mejorar las situación sobre todo de los que sufren pobreza y discriminación.
Lo lamentable es que todo esto quede en el terreno de la denuncia y de la evidencia de que no existe decisión real de cambiar el estado de cosas que todos los días se advierte en lo que pasa en la sociedad, por eso debemos respaldar el que ha propósito de la denuncia de la señor Pauca se esclarece y se castigue los daños causados.
Toda discriminación hace daño en un país que busca el desarrollo en base a la igualdad entre hombres y mujeres, pobres y ricos, al amparo de lo que dice la constitución y lo que manda la ley.
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