Columna

Editorial: La cuarentena en el país

18 de abril de 2020

Es evidente que el gobierno del presidente Vizcarra está al borde de confrontar el más grave problema, luego que se detectara en el país la necesidad de un estado de emergencia derivado de la presencia del COVID-19 en este continente.

Existe una creciente presión ciudadana para que la cuarentena y el posterior toque de queda que se impuso para proteger a la sociedad peruana tiene que terminar, aunque sea gradual el restablecimiento de la vida normal de la nación.

El Consejo de Ministros y el propio presidente Vizcarra han aceptado la conveniencia de que así sea, pero también han advertido que nada volverá a ser como antes de que llegara el coronavirus.

Las aglomeraciones ciudadanas, que son la fuente principal para el contagio de la terrible enfermedad, no se podrán repetir por lo menos hasta fines del presente año.

Eso significa, en otras palabras, que no podrán permitirse reuniones ciudadanas de números superiores a diez sin correr el riesgo de reabrir las puertas al temible virus que ya cuesta 200 mil muertes en el planeta.

Además, sería haber perdido el tiempo en una campaña sacrificada para todos, que nos ha permitido mostrarnos como un país decidido a organizarse y a mantenerse en una batalla sin cuartel contra el mal.

Prolongar el estado de emergencia sería virtualmente imposible, soportar la presión que al interior han comenzado a hacer los grupos de personas que por la propia cuarentena, tuvieron que permanecer en Lima pasando angustias que han llegado al extremo de ponerlos en el hambre y en la miseria.

El gobierno ha decidido colaborar en el empeño de devolverlos a sus lugares de origen e invertir dinero en cuidarlos, pero no pedirles que sigan en Lima afrontando una situación que ya resulta insoportable.

Ante esta realidad tenemos que ir a la reforma gradual para que el daño no afecte el éxito hasta ahora logrado de tener el menor número de víctimas mortales en pacientes del coronavirus.

Debemos asumir un compromiso entre gobernantes y gobernados, este es colaborar en el empeño de evitar que el virus nos haga mayor efecto negativo. Vamos a obtener en el futuro ventajas para todos al reformarse el sistema de salud y paralelamente el de educación, sectores que evidencian no haber sido bien tratados en los últimos gobiernos.

Es una oportunidad que no debemos ni tenemos que descuidar. La única forma es mantenernos unidos en una demanda única de atender a los más pobres y de elevar en base a la experiencia obtenida, una respuesta oportuna y adecuada a crisis semejante a la consultada.

El malestar ciudadano por la cuarentena es evidente, algo que en muchas partes del mundo se discute y que en el Perú fue necesario para evitar más muertes que las ya producidas. El gobierno debe tomar las medidas más adecuadas para esta emergencia que confrontamos.

Editorial El Pueblo

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