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Vizcarra

Editorial: La popularidad de Vizcarra

Por diarioep / 30 de octubre 2018

Según las encuestadoras nacionales, el presidente de la República, Martín Vizcarra, tiene un récord de popularidad al superar el 60 por ciento de opinión favorable en ciudadanía consultada y una segunda consulta señala que se le puede considerar el hombre más poderoso del Perú por el protagonismo que ha logrado en todas las esferas del quehacer gubernamental.

Es justo señalar que en el sur del país y muy concretamente en Arequipa y Cusco, el presidente ha alcanzado los más altos niveles de respaldo colectivo. El tema no tiene más explicación que una coincidencia de deseos que no encajan con acciones gubernamentales en la región Arequipa, pues hay asuntos importantes que no se resuelven ni se destraban.

Es un decir de esperanza, pues en esta parte del país no hay autoridades del Gobierno central que realicen una efectiva acción de características similares a las que en Lima realiza el propio presidente y casi exclusivamente solo él. Es verdad que está recibiendo el apoyo de gente que no es justamente de gobierno o de su partido, lo que no tiene en Arequipa donde Peruanos Por el Kambio virtualmente no existe.

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Asuntos como Majes o anunciada promesa de apoyo al SIT, vía participación de tranvías franceses no pasan de ser, sino promesas y en Majes hay un año perdido, pues no se han iniciado los trabajos de Angostura y consecuentemente las obras de construcción de la segunda etapa de la gran idea no se concretan.

Es deseable que al definirse, en una segunda vuelta, quien gobernará la región a partir del 1 de enero del 2019, el presidente se anime a actuar sobre asuntos pendientes en Arequipa que requieren del pronunciamiento del Gobierno central, para que la ciudadanía tenga seguridad de un apoyo gubernamental al esfuerzo de superar una coyuntura que no es favorable para devolver esperanza en mejores destinos para el sur.

El gobierno tiene que tener una presencia similar a la que tiene en Lima en el resto del país. Eso no se siente en Arequipa y la verdad es que hay problemas por resolver que siguen pendientes y sin moverse esperándose, de seguro, que una segunda vuelta de oportunidad a tener trato directo con quien resulte elegido presidente regional.

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