La Reforma Agraria desde otra óptica

Hacendados en Puno, veraneantes en Mejía, parte 1.
Por: Rodrigo Llosa, ingeniero investigador.
Después de la Reforma Agraria de 1969, Velasco aceptó pocas visitas de hacendados previa evaluación de su equipo de inteligencia. No es un mito que algunas de sus reuniones se hicieran con una pistola sobre el escritorio que palpaba de vez en cuando. Su temor era lógico, había expropiado más de 15 mil propiedades privadas.
Antes de la Reforma una veintena de familias arequipeñas que veraneaban en Mejía tenían en Puno medio ciento de haciendas ganaderas para lana, cueros y carne. Algunas también de cultivos; en cada campaña Los Rey de Castro llevaban vagones de tren llenos de papa a Arequipa. Los laneros Gibson exportaron también chuño. A mi instinto mecánico le demoró armar una tabla numérica para intentar responder una sola pregunta: ¿qué tanto influyó la economía de Puno en Mejía? Abriré agradeciendo a quienes aportaron datos para este estudio a través de conversaciones durante el año 2025. Ellos son: Alfonso Bustamante Bustamante (hijo de Juan Bustamante de la Fuente), Ana María Sardón Cánepa (hija de Luis Alberto Sardón Aliaga), Charles Prime Rodríguez (Billy, hijo de Julian Prime Brazier), Javier de Romaña Zereceda (hijo de Octavio de Romaña Castresana), Ricardo Núñez Rodrigo (hijo de José Darío Núñez Núñez), Margarita Gutiérrez Ballón (hija de María Ballón Lizares), Gonzalo Bedoya Stafford (bisnieto de Enrique W. Gibson Bernardo), Pablo López de Romaña Cáceres (hijo de Gustavo López de Romaña La Rosa), Juan Carlos Belón Lemoine (nieto de Carlos J. Belón Fernández), Alberto Rey de Castro Cayo (nieto de Alberto Rey de Castro Romaña), Eduardo Lira García (hijo de Guillermo Lira Harmsen), Dante Murillo Velásquez (casado con la sobrina de Jorge del Carpio Begazo), Jean Pierre Patthey Salas (hijo de Francis Patthey Burger), Juan Carlos Villa Mardon (nieto de Juan Mardon Barreda), Pamela Harmsen Taboada (hija de José Harmsen Mardon). Aportó datos y fotos: Mauricio Arnillas González (bisnieto de Adrián Arnillas Oˈfallon). También agradecido con Carlos Neuenschwander Borsani y Carlos Ortiz de Zevallos Legunda.
MEJÍA 1921
Cuando se estaba creando el distrito de Mejía, el primer alcalde, Salustiano Olivares, tuvo serios problemas en su hacienda de Yanarico con revueltas populares de comunidades puneñas. El precio de la lana caía frente al alza de la década anterior por el uso en uniformes y frazadas de la Primera Guerra Mundial. 10 casas de madera mejianas de 43 patrimoniales están vinculadas a hacendados arequipeños en Puno, pero la mayoría las compraron ya construidas. Los inicios del balneario en el siglo XIX parecen tener poca relación con capital puneño, pero con la tabla es evidente que tuvo inyección posterior, desde las primeras décadas del XX hasta la Reforma Agraria. Los hacendados arequipeños vinculados a una cadena económica dependiente del altiplano construyeron nuevas casas en una etapa de cemento.
LA PERUVIAN LANERA
Con la idea de que el Ferrocarril del Sur movilizara más carga, la Peruvian Corporation planeó comprar y producir lana en haciendas como San José en Azángaro y Posoconi.
Ante el temor de que acaparase el mercado, comerciantes como Gibson se interesaron en adquirir tierras. El sentido de tecnificar las haciendas con mejoras de genética y salud del ganado, hizo que comenzaran a separarlo de las comunidades con nuevos cercos, expandiendo en el proceso los límites. Algunos hacendados cometieron faltas de consideración soberbias interpretadas también como maltrato. Sumado a intenciones políticas que acentuaron la percepción pública de que algunos terratenientes no trabajaban, pero hacían dinero vendiendo productos del campesinado que pagaban relativamente poco. Se sumó también una noticia: los británicos de la Peruvian querían enviar alpacas a Australia. El contexto con varias aristas llevó a protestas y organización comunal que atacó algunas haciendas con violencia.
MEDIO SIGLO ANTES DE SENDERO
En 1921, medio millar de campesinos con cabecillas armados asesinaron a los mayordomos de Pinaya y Coline. Planificaron raptar a Arturo de Romaña y su casa hacienda fue tomada. Su administrador fue golpeado y encerrado; la masa se embriagó, lo expusieron en el patio central ensordecido de griteríos y le dispararon.
Cerca ya habían ahorcado a uno de los empleados. Luego pasaron a la hacienda Coline de los García Calderón donde saquearon, quemaron y asesinaron a su mayordomo, a su esposa y a sus dos hijos menores. Al día siguiente pasaron a otro fundo donde mataron al heredero y estudiante de ingeniería Miguel Martín. Así llegaron las fuerzas armadas a «resolver» el asunto disparando tres días a una turba atrincherada.
Existen decenas de autores que han trabajado el tema de las revueltas en Puno, pero no se conoce la cifra exacta de cuántos murieron. Unos dicen decenas, otros centenas. Los datos se confunden con eventos paralelos en Canas y otro de 1923 donde también hubo una masacre del Ejército. En el parte oficial se sentenció por 15 años a 6 implicados en maquinar la revuelta.
LA LIGA DE LOS HACENDADOS
Tras lo que algunos llamaron sublevación indígena de 1921, los principales hacendados del altiplano formaron en Arequipa una liga que los detractores políticos nombraron “de los gamonales”. El estatuto lo firmaron entre otros Alberto Rey de Castro, Manuel Guillermo Castresana y Salustiano Olivares. Se sumaron Alfredo y Roberto López de Romaña, Ernesto y Enrique de Romaña, Juan García Calderón, Samuel Sardón, Adrián Arnillas, Carlos J. Belón y Adolfo Velando Oˈphelan. Una buena muestra de apellidos sonados en la historia del balneario de Mejía.
Desde entonces los fundos se armaron más. Existe una serie de eventos vinculados imposibles de resumir en un solo ensayo. Quizá la manera simplificada de decirlo es que en Puno se dieron enfrentamientos desde etapas prehispánicas. El imaginario popular tiene variados sucesos históricos que sus políticos suelen emplear y manipular como memoria del poder. Académicos sugieren que, si no se hubiera dado la Reforma Agraria, la presión social que se caldeaba con la ideología comunista por doquier podría haber resultado en algo más severo que Sendero Luminoso o el MRTA. Debatible, un problema suele tener varios caminos de solución. Nuestra idiosincrasia política facilista (que no ha dejado de ser así) nos llevó a ese.

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