Coronavirus

Proponen nuevos protocolos para tratar a la COVID-19

5 de julio de 2020

En países como El Salvador se aplica con resultados positivos.

Países como El Salvador deben ser un ejemplo para estados como el Perú, pues no presentan tantos contagiados, ni pérdidas humanas a causa de la COVID-19.

Desde el 18 de marzo, en que se confirmó el primer caso del virus chino, hasta el último viernes El Salvador tenía solo 5,517 infectados y 133 fallecidos. Asimismo, un total de 3,291 personas (60% de contagiados) ya han logrado vencer a la temible enfermedad.

En Perú, la situación se torna más complicada, pues figura con más 270 mil infectados con la COVID-19 y más de 8700 muertos. 

CAMBIO DE PROTOCOLOS

La doctora María Eugenia Barrientos dice que si el resto de gobiernos desean tener resultados más favorables en la lucha contra la COVID-19, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la sociedad médica, deben cambiar los protocolos de atención a la pandemia.

Desde hace semanas, la polémica doctora ha sugerido prácticamente que se haga lo contrario en la atención a los pacientes con el nuevo coronavirus, argumentando que los procedimientos actuales en todo el mundo, están sustentados en publicaciones que carecen de pruebas científicas, lo que ha ocasionado un alto índice de mortalidad en la población.

La médica salvadoreña con estudios en farmacología, microbiología y bioquímica, comenzó a aplicar en sus pacientes el uso de desinflamatorios no esteroideos y antigripales, además de antibióticos, y no sólo paracetamol, como lo ha pedido la OMS.

“Me daba cuenta que la cantidad de gente muriendo era demasiada para los coronavirus. Decidí, desde la microbiología, estudiar el virus, y desde la farmacología, las opciones para tratamiento. Eso me hizo comprender que ya se habían tenido tratamientos de éxito, y se había ocupado la hidroxicloroquina como un preventivo, ya que este es un ácido débil, y logra cambiar el PH por un PH básico. Eso impide que el virus penetrará la célula y pudiera replicar su material genético, y dar la enfermedad. Soy una persona que piensa que aún somos seres humanos con sentimientos, y que solo nos perdimos. Hay que volver a centrarnos, ver por qué dábamos paracetamol cuando había tantas opciones, como los antiinflamatorios no esteroideos, como ibuprofeno o naproxeno, pero también otras como el esteroide, las nebulizaciones, que no causan problemas”, dijo.

RESPIRADORES ARTIFICIALES

Barrientos sugiere además dejar de lado el uso de respiradores artificiales, pues, de acuerdo a su versión, con la COVID-19, las vías respiratorias, desde la tráquea, se inflaman, y no permiten ni siquiera que los ventiladores operen.

Por ello, instó a aplicar las traqueotomías, para que se abran las vías respiratorias desde el conducto del cuello, en caso de ser necesario.

“Al inflamar, lo que sucede es que el calibre de la vía respiratoria se hace más pequeño y el paciente siente que se ahoga. Por eso estamos viendo que el intubar no es el método que sirve, porque eso hace que el paciente se ahogue más. Hay que hacer traqueotomía, y así el paciente no se ahoga más, y nos da chance de empezar con esteroides, antibióticos, oxígeno y rehidratarlo. De ahí, hay que continuar con antiinflamatorios, hasta que no se tenga el síntoma de ahogo. Yo pienso que un paciente que comienza febril, con malestar en el cuerpo, que tiene dolor de garganta, debe iniciar inmediatamente con antiinflamatorios no esteroideos, como el Ibuprofeno o el Naproxeno. Eso ayuda a no perder tiempo, y luego el paciente busca al médico, para que pueda continuar el tratamiento”.

EN TODO EL MUNDO

Barrientos presumió que está tratando a pacientes de todo el mundo (Europa, Latinoamérica y Estados Unidos), y aseguró que los resultados son contundentes, por lo que no ha tenido casos que se hayan complicado o hayan fallecido.

Inclusive, la doctora explicó que, atendiendo desde el inicio de los padecimientos a los pacientes, se puede tener un buen resultado con aquellos que tienen enfermedades crónicas.

DATO

La especialista es blanco de críticas por su trabajo, que contradice en muchos aspectos a las autoridades de la OMS, pero consideró que las pruebas están en sus pacientes. Además, ha recibido el respaldo del presidente salvadoreño, Nayib Bukele.

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