Entrevistas

“Se construye democracia cuando se enseña a los alumnos a ser tolerantes”

15 de junio de 2019

Se viene desarrollando la CADE Educación, donde el tema principal es la ciudadanía. Este año además la presidencia de la comisión organizadora ha recaído en manos del arequipeño, Gonzalo Galdos, con quien conversamos sobre este y otros temas.

Por: José Carlos Mestas

-¿Por qué escogen el tema de ciudadanía para la edición de este año?

Este trabajo viene de hace seis meses, nosotros sin querer nos hemos ido aproximando a lo que es la gran discusión hoy en día en el país sobre cuál es el rol de la familia, de las instituciones educativas y del estado en la formación de ciudadanía y su importancia para la sociedad.

 

-Tú dirías que en los colegios ha habido un abandono en cuanto a la formación de ciudadanos.

Lo que pasa es que el currículo escolar y, en general, los trabajos que se han venido haciendo en los colegios ha sido como una especie de juego de billar. Hasta hace un tiempo los problemas que teníamos era escasa comprensión lectora y matemática, nos hemos concentrado más en estos dos factores, se ha logrado muchos avances tanto en el sector público como en el privado, pero eso no es suficiente, si bien son dos competencias básicas, pero se descuidó la formación de valores, la formación de empatía, de solidaridad, de colaboración, todo aquello que configura el capital social que nos permite interactuar con las personas en esos principios democráticos que al final sirven para la estabilidad política. Creo que hemos descuidado bastante este aspecto. 

Este abandono nos lleva a formar ciudadanos que gustan del autoritarismo, algunas encuestas demuestran que a muchos peruanos les gusta un gobierno de mano dura

En el afán de darles a los alumnos mayor autonomía en el aprendizaje, si esto no está acompañado de un balance en cuanto a la disciplina que requieren para adquirir ciertos hábitos, ciertas conductas que los van a llevar a ser exitosos en la vida, se produce una suerte de exceso de liberalidades que se traducen en la formación de grupos de escasa disciplina frente a los profesores. Esto significa que se ha ido perdiendo el principio de autoridad, los chicos ven claramente que se requiere, sobre todo donde los padres trabajan, la falta de un rol de referencia, hace que los chicos se queden sin un modelo, sienten que frente a eso la única respuesta es el castigo y sabemos que eso no funciona así.

 

-Se nota en el currículo, eliminaron el curso de educación cívica.

Sí, ahora se está restaurando, pero ambos sabemos que la educación cívica no se puede concentrar en un solo curso, es un conjunto de principios, de valores, es un sentido de pertenencia que se desarrolla en todos los cursos, una competencia transversal donde los chicos aprenden a convivir respetándose, colaborando, siendo solidarios. Si esto no lo trasmitimos en el colegio y en la casa después va a ser muy difícil que los chicos en la calle, con los amigos o en las redes sociales formen una identidad al respecto.

 

-Ahí entra la familia porque a veces dejan ese rol en manos de los colegios. 

Se ha producido ese fenómeno por el trabajo intenso de los padres, le han delegado al colegio, a veces por completo, la formación de estos valores y ese extremo no funciona si los niños ven una contradicción entre lo que dicen en el colegio y en la casa, se produce una falta de identidad por parte de los chicos.

 

-Entre los valores uno principal es la honestidad, qué hacer cuando los alumnos ven a los políticos metidos en actos de corrupción.

Creo que más repercute la ausencia de justicia que los actos de corrupción, los malos comportamientos no solo es de los líderes, sino de la gente en general, sin embargo, lo que ha cambiado es la forma cómo se difunden, existen evidencias públicas de ese comportamiento y eso tiene una impresión muy fuerte en los niños y adolescentes quienes sospechaban pero no tenían pruebas. Si tú ves que ese comportamiento queda impune frente a la justicia entonces significa que el crimen paga, que pueden ser corruptos y logran salir libres. Segundo, hay un claro rol de los medios de comunicación. Si bien es cierto existen las malas noticias y la falta de liderazgo, a esto se le da mucha publicidad pero no se da nada de publicidad a las buenas acciones…

 

-Los medios dirían que eso no vende.

Exacto, pero si no les das a los chicos a través de los medios de comunicación un sentido de proporcionalidad, está mal. Hay un escritor, Elliot Bull, quien decía que por cada acto de maldad hay diez mil actos de bondad, de honradez, solo que esos actos no tienen lugar en los medios de comunicación. Entonces, si nuestros adolescentes crecen con la idea de que el mundo es perverso, es un mundo corrupto, que no tiene solución, se van a entregar, se van a perder cuando en el fondo no es así. Por eso reclamamos que los medios den ese sentido de proporcionalidad porque hay buenos ciudadanos y no solo buscar estos ejemplos en los políticos, sino en gente de la calle como profesores, ingenieros o empresarios, ese es un rol que debe ser trabajado por los medios de comunicación.

 

-El reto es grande, ustedes citan la encuesta mundial de valores donde diez de cada diez peruanos no confían en los demás.

Es un dato duro pero sin evidencia, sin fundamento, el hecho que no confiemos no significa que no podamos confiar. Lo que pasa es que para confiar hay que conocernos, el sentido de pertenencia en el Perú es muy grande.

 

-Otra mesa programada es la institucionalidad democrática con miras a los 200 años de la independencia.

En momentos en que se polariza la parte política vienen estas reflexiones, donde no solo participan los jóvenes sobre el rol del estado y por más que la democracia tengo muchos defectos, la democracia ha demostrado ser el menos imperfecto de los modelos de gobierno. Tenemos que seguir fortaleciendo la democracia, cuestionar a los políticos, a los líderes, eso no es cuestionar a la democracia. Tenemos que formar a los chicos en esos ideales de valores democráticos, en el respeto de la libre empresa, en el respeto de las libertades individuales, en la responsabilidad de elegir a nuestros gobernantes. Se construye democracia cuando en un colegio se aprende a discutir, a ser tolerantes, a respetar las ideas de los demás, a respetar a las minorías, eso es hacer democracia.

 

-Cómo explicarles a los chicos que los últimos presidentes están metidos en actos de corrupción.

Explicarles de una forma sencilla que estas personas fueron formadas en valores y los abandonaron en algún momento y la importancia de respetar los valores, de respetar la palabra, de respetar lo que uno ofrece. Te doy un ejemplo sencillo, se tiene que eliminar de las expresiones populares de los adolescentes la idea de que los han jalado en un examen, no pueden tratarte como un objeto, el lenguaje que utilizamos al asumir nuestras responsabilidades es fundamental. Lo que pasa es que como los colegiales son menores de edad no los hemos homologado como ciudadanos, no les hemos dado las responsabilidades que competen a un ciudadano por su edad, pero sí les hemos otorgado derechos. Creo que ahí hay un error, como sociedad los niños y los adolescente de manera progresiva tienen que asumir responsabilidades, en sus tareas, en ordenar su casa, su uniforme, tienen que asumirla.

 

-Dejar que los padres no sean tan protectores con sus hijos.

Al final el hijo termina acostumbrándose al terreno fácil, donde el padre o el profesor les soluciona todos los problemas

Ahí tenemos el machismo que a veces las propias madres lo fomentan con determinadas actitudes 

El machismo y también el feminismo son excesos de una formación que no tiene equilibrio y donde no hay diálogo, que es fundamental en una sociedad democrática de respeto a todas las personas 

 

-Una mesa es ciudadanos felices, cómo formar a los adolescentes para conseguir esa felicidad. 

En general diría que los peruanos somos optimistas, a veces tenemos nuestros periodos críticos, pero en general somos optimistas. La felicidad se interpreta de muchas maneras, unos como un balance entre lo positivo y lo negativo que tenemos en la vida; otros, es estar satisfecho con lo que haces en tu trabajo. Una tercera más ajustada a la edad escolar, en tu etapa de aprendizaje, y es estar motivado, no existe probabilidad de un aprendizaje permanente si no hay motivación y creo que nuestro sistema educativo está fallando de forma clamorosa en motivar a una generación como la actual donde los chicos son sumamente apáticos y difíciles de comprometer en el aprendizaje a no ser que sea algo que los atraiga mucho. Debemos retomar el concepto de que el aprendizaje y la motivación deben ir de la de mano, la educación no tiene por qué ser traumática y vivir una etapa plena en la escuela.

 

-Pero cómo motivar con escuelas que se caen o profesores mal pagados.

Ahí ya entramos en un terreno bastante sensible porque tenemos un exceso de profesores en el sistema público y son profesores que no se han ido adaptando a los tiempos modernos, no han migrado a lo digital, no tienen la motivación para enseñar. Hay que encontrar la forma de adecuar a los requerimientos para lograr esa motivación, sino no es posible una verdadera reforma educativa y dentro de ello pensar que solo el aumento de sueldos va a cambiar esto, es engañarnos. Es un tema que nadie quiere tocar pero hay que hacerlo de manera conjunta con todos los actores, sino no podemos cambiar las cosas.

 

-¿Cuál es el principal pilar para formar buenos ciudadanos?

La formación de ciertos valores como la honestidad, pero creo que es el sentido de responsabilidad. Si conjugamos democracia con civismo diría que el principio de responsabilidad es fundamental, esa búsqueda del bien común. Cuando los chicos entienden que tienen que prepararse para aportar a la sociedad y no para servirse de ella para su propio beneficio, ese es para mí el tema central.

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