Arequipa

El Político 2.0: Se requiere de alguien preparado académicamente y no sindicalmente

1 de julio de 2024

Por: Rodrigo Ojeda Gomez, politólogo

Luego de ver la resaltante necesidad de un rumbo político sólido y concreto a raíz de la crisis sociopolítica de representatividad en el Perú, entendemos que las próximas elecciones se verán realmente afectadas y con un espacio vacío de la última esperanza electoral, pues las elecciones del 11 de abril del 2021 trajeron consigo una “diálisis política” con respecto a la perspectiva que se tenía del futuro político en el país. Esta “diálisis” es, en tanto y cuanto, la nueva idea de la confrontación entre una derecha institucionalizada y una izquierda emergente con la idea adaptada a una revolución social y sindical.

Tuvimos un representante de izquierda que ahora es procesado por cargos imputados luego del intento de disolución del Congreso y un golpe de Estado. Inició con una idea de izquierda con voz potente y un gran respaldo antifujimorista que lo puso en el sillón presidencial, pero que de manera

secuencial fue cambiando de discurso y de izquierda a una voz más apagada e insegura, representada por sus decisiones en materia de seguridad, alianzas extranjeras y la misma imagen presidencial, que evidentemente eran improvisadas.

Siendo así, la respuesta que se esperaba a la vacancia de nuestro “representante” fue bastante contraproducente, pues se vio la toma de mando por parte de la vicepresidenta quien juraba renunciar al cargo en una vacancia real y hace poco la tuvimos en China “gobernando” y desde ahí, porque con un 4% de aprobación, se pone en tela de juicio hacerlo en Perú.

Por ende, a lo largo de nuestra destruida percepción de una ejecución política prolija, el pensamiento del lector, en base a nuestro futuro sobre esta situación es cada vez más rota o tergiversada que hace 3 años y por ello nace la cuestión en base a un empirismo dialéctico propio de los fenómenos político-sociales de la actualidad, formulada por una cuestión ¿Cuál sería el modelo político para las siguientes elecciones o las futuras elecciones?

Como politólogos no podemos descifrar la incógnita del futuro en el marco político, pero sí prever escenarios supuestos sobre fenómenos políticos o sociales que nacen a raíz de este. Por ello, entendemos que el modelo del nuevo político tiene que romper con el estereotípico ideal de representación política o en líneas generales, que deje ser un político farandulero, con pasado político, o pasado sindicalista, independientemente a la ideología.

COMPARACIÓN

A raíz de esta percepción, podemos entrar en un análisis comparativo y situacional de las últimas elecciones en México el pasado 2 de junio de 2024 donde claramente tuvieron una ganadora que rompe con el estereotípico modelo político y además de eso, impone una forma de ver el futuro político con un aire de esperanza académica. Claudia Sheinbaum, una política, académica y científica mexicana impuso, no solo un modelo distinto, también cambió el chip conservador mexicano a lo largo de muchos años. Discípula de López Obrador, el cual puso al partido MORENA como un referente socialista en México, es quien aplica el nuevo modelo en la política latinoamericana, pues se tiene a un político con experiencia en el manejo de masas, la protesta y el movimiento social, asimismo, lleva consigo una preparación profesional de carácter académico-doctoral que posiciona al mismo, en una valla muy alta y capaz para la resolución de conflictos en base académica. Teniendo en cuenta que una era digital e industrial 2.0, donde la academia es la pieza fundamental para romper con el paradigma de crecimiento sin desarrollo, el nuevo modelo político debe cumplir aquel reto competitivo y acelerado. Siendo así un referente en la política de esta parte del globo como imagen técnica-política-social.

Ahora bien, direccionamos esas cualidades a la realidad política peruana, haciéndonos cuestionar, nuevamente ¿El Perú necesita un personaje político similar al de Sheinbaum? Pues tenemos todo el 2025 para ver que sería el manejo de Sheinbaum dentro de la política mexicana y los resultados que pueda tener, pero en lo que a nuestro país respecta, el populismo vela más por buscar a personas quienes pueden “calzar” en ese nuevo modelo político que aplicar en la preparación de uno. Y cuando nos referimos a escuelas políticas, no simplemente es el estudio de un ideario o la defensa de la ideología que un partido puede tener, es más la adopción de habilidades técnico y profesionales de la política, la resolución de conflictos y la académica son, en tanto y en cuanto, el punto esencial de la preparación política.

El formar futuro políticos, es formar profesionales con competitividad. La política ya no se forma en la calle con la protesta, la política se forma en la academia y la investigación.

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